¿Escribo porque soy escritor, o soy escritor porque escribo?


Las letras que tecleo o garabateo conspiran para que las palabras que forman, revelen algo. Idealmente, yo estoy detrás de esa conspiración. Idealmente revelarán algo semejante a lo que me propuse que revelen. Y también idealmente, la consecuencia de esa revelación resultará de algún modo significativa para quien las lea. En el espacio íntimo de mi mente, urdo, maquino, edifico. ¿Disfruto? ¿Padezco? ¿Descubro? Lo único seguro: Soy.

Si escritor es la persona que escribe, lo somos todos tras cruzar el umbral de la lectoescritura. Pero no. Solemos llamar escritor a quien asume un rol creativo para construir textos (informativos). Eso acota el universo considerablemente, pero detengámonos un momento a considerar dos posibles autodefiniciones del escritor:

  1. Quien escribe y, en consecuencia, se denomina y autodenomina escritor. 

  2. Quien se percibe, se intuye o se sabe a sí mismo como escritor y, por ende, escribe.

La diferencia entre estas dos aproximaciones no podría ser mayor ni más profunda. Si pertenezco al primer grupo, obtengo mi denominación por la mera descripción de mis acciones («Soy lo que hago»). Si pertenezco al segundo, mi quehacer es la natural consecuencia de mi visión de mí mismo («Hago lo que soy»). Ocupación versus vocación. Realidad versus identidad.

Por supuesto, esta dicotomía simplifica demasiado un panorama bastante más complejo: ¿Qué pasa si me considero escritor, pero jamás escribo? ¿Y si escribo diariamente pero, por cualquier razón, no me considero escritor? Sin duda hay incontables otras posibilidades; acaso tantas como escritores. Pero detengámonos a considerar simplemente estas dos opciones. ¿Soy escritor porque escribo? O escribo porque soy escritor.

Me atrevo a decir que la respuesta que cada uno damos a esta pregunta determina mucho de nuestra obra, de nuestra vida, y de la relación entre una y otra.

 

Para compartir:
1. ¿Qué es, en tu opinión, un escritor?
2. Completa, según tu experiencia: «Cuando escribo, en el espacio íntimo de mi mente…»

 Para discutir:
1. La respuesta que yo doy es…
2. Me parece que Ikal se equivoca cuando dice que…

Para crear:
Imagina un día cualquiera en la vida de dos escritores distintos: (1) uno que ‘es lo que hace’ y (2) otro que ‘hace lo que es’. ¿Cómo narrarías el día de cualquiera de ellos en doce palabras o menos?

Al final de esta entrada puedes incorporar tus comentarios y/o respuestas.

9 Comments on “¿Escribo porque soy escritor, o soy escritor porque escribo?

  1. Leí hace poco que un escritor siempre está escribiendo, como tú dices, en la mente. A mí me sucede que observo mis vivencias y tomo nota de ellas como si estuviera escribiendo.

    También creo que autodefinirme como escritora ha sido un paso decisivo para escribir más, pero sobre todo, para hacerme leer por alguien más que mi mejor amiga, 🙂

  2. Encantado de juglar por este espacio. Lo difícil será estar a vuestra altura creativa y literaria. Muy lúcidos los artículos que he leido. Espero volver a menudo.

  3. Amo escribir, y cuando paso más de un día sin hacerlo siento que mi alma de verdad puede morir.
    Pero no me considero escritora.
    Me califico como APRENDIZ de escritora. Y estoy segura de que me consideraré así por el resto de mi vida.
    Porque para mí, un escritor tiene que ser dos cosas: una persona que crea historias y que además sabe plasmarlas de la mejor manera.
    Creo que hago bien lo primero, pero no tanto lo segundo: eso es lo que aprendo a hacer todos los días pero a veces dudo de que llegue alcanzar el ideal deseado.
    Y no por ganas de despreciar mis creaciones o mi labor, sino porque sé que en el momento en el que me ciegue de que “ya sé” y me quite el título de APRENDIZ para darme el de ESCRITORA, entonces quizá se me suban los humos a la cabeza, pierda la humildad y por tanto sea incapaz de reconocer mis errores, aprender y mejorar día a día.
    Porque no soy maestra en este arte. Y para mí aquellos que sí lo son, aquellos que me han cautivado con sus letras y sus historias, son los verdaderos escritores.
    Los demás, los que vivimos de eso -al menos en el espíritu, jaja- podemos desear convertirnos algún día en los escritores de otros.
    Al menos esa es mi opinión, o lo que siento que pasa conmigo.
    ¡Saludos!

  4. Escribir siempre ha sido una necesidad a la que alguna vez le permití mostrarse.
    Gracias a Twitter descubro con facilidad el expresarme en conjunto con otras expresiones, y eso me hace muy feliz.

    Luchaba por ser lo que hacía. Finalmente consiguió ser y hacer, y fué feliz.

  5. Interesante reflexión que haces, Ángela, sobre el ser aprendiz de escritora…pero al fin, escritora, ¿no?

    Bienvenido Manuel, tu comentario nos ha dado muchos ánimos.

    Mariano, coincido contigo en que Twitter nos ha permitido expresarnos dentro de un contexto amable, acogedor y muy motivante. Tu frase final del comentario, sobrecogedora!! Ojalá te sientas siempre motivado a ser ese escritor feliz aquí también.

  6. Todavía no lo se. En mi experiencia, escribir es jugar. Y entre mejor más escribo mejor juego. Decía Freire que “decir la palabra verdadera es cambiar el mundo”, entonces cierto sentido, un escritor es una energía de cambio para si y para lo que los que lo rodean. Creo que un escritor, es alguien que decidió encontrarse en la palabras.

    Cuando escribo, en el espacio íntimo de mi mente fluyo. Es la única palabra que encuentro, es esa sensación de que fluyes, a atreves y hacia el texto. A veces se fluye con más facilidad, a veces el río es turbulento.

    Soy escritor o mejor dicho escribo, por que no he encontrado una mejor manera de Ser. Soy cuando escribo.

    Para Crear
    El primero podría cambiar el mundo escribe
    El segundo esta cambiando el mundo mientras escribe

  7. Hasta no hace mucho para mí escritor era esa persona que escribía los libros que yo leía (y leo). O incluso los que me serían imposibles de leer en toda mi vida. Es decir aquel que contaba historias y las publicaba. Ahora pienso que escritores somos aquellos que necesitamos contarnos el mundo, expresarnos a través de nuestras historias. Hacer una especie de traducción o mapa que nos permita explorarnos a nosotros mismos y tratar de entender las reglas del juego y que además sentimos el impulso de utilizar esa necesidad como medio de comunicarlo a los demás. Por eso no solo nos contamos historias a nosotros mismos, en nuestra cabeza, además las escribimos o intentamos hacerlo.
    Cuando escribo en el espacio íntimo de mi mente, si todo va bien, consigo “entrar” o más bien “encontrar” otro mundo donde las historias que cuento se desarrollan. Me permite “ver” si esa barra de bar, donde la mujer de mi historia espera acodada tomando un café, está forrada de piel granate con pespuntes que dibujan rombos y oscuros botones planos marcando de vez en cuando los vértices. No quiere decir que vaya a contarlo con todos los detalles, pero tenerlos visualizados me permite elegir que contar. Es un espacio extraño donde acaban encajando todas las piezas. En algunos momentos tengo la sensación de que es ajeno a mí. Pero cuando consigo entrar en él, funciona.
    1º Es lo que hace.
    Toma un sorbo de café. Sus dedos vuelven al teclado. Escribe.
    2º Hace lo que es.
    Sueña una historia. Se la cuenta. Toma café. La escribe o no.

  8. Hola May, yo mucho tiempo pensé también que los escritores eran quienes publicaban, y como tú, desde hace unos años creo que es escritor quien escribe, en su diario, en su blog en el secreto de su ordenador. Ahora mismo tomo café, y mis dedos vuelven al teclado, casi no sueño las historias que quiero escribir, pero conozco a quienes las desarrollan en sus mente escribiéndolas o no, como dices, y también son escritores.

  9. Es interesante reflexionar sobre estas cosas. Es para mí lo bueno de los talleres de escritura, cuando contactas con gente que tiene tus mismos temores y hasta problemas.
    Recuerdo una época en que me daba apuro reconocer que escribía, era un poco como: sí, de vez en cuando escribo algo, pero vamos… que no.. Compartir horas de clase y leer textos en voz alta a tus compañeros y aceptar las críticas y que de vez en cuando te digan que algo funciona. Y más tarde tomar unas cervecitas con los compañeros y hablar del tema de una forma más general y darte cuenta de que otros y otras tiene aspiraciones. Que unos son más disciplinados que otros. Es toda una gama de experiencias.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: