¿Cómo saber si avanzo en mi escritura?


crece

He escrito desde hace años, por mi propia cuenta, sin instrucciones, y muchas veces, sin lectores. ¿Cómo puedo saber si ha habido alguna evolución en mis escritos? ¿Cómo saber qué mejorar, hacia dónde crecer?

Estudié la licenciatura en literatura, pero eso no significó aprender a escribir otra cosa que ensayos y más ensayos académicos. La universidad me ayudó con mi redacción, claro, pero ¿y mis cuentecillos y poemas? No existía ni el espacio ni el ambiente para crearlos o revisarlos. Mis maestros escritores me hablaron de otras opciones: talleres literarios en donde se planteaban ejercicios, se creaba y acto seguido, se exponían los textos recién nacidos  a los compañeros y llovían las críticas, muchas muy duras. Algunas personas creen que esta es la única manera de crecer, pero no lo veo así, porque estoy convencida que en los primeros años de práctica de la escritura, es importante la benevolencia con uno mismo y el apoyo alentador  de quienes nos acompañen.

¿Qué hacer entonces? En primer lugar, leer. Como me gusta escribir poemas, leo muchos poemas, subrayo los versos que más me gustan, me inspiro en ellos. Soy una mujer que escribe, leo novelas escritas por mujeres. Estoy iniciando un proyecto autobiográfico, por lo tanto leo novelas autobiográficas. Escribo microficciones, y estoy suscrita a muchos blogs de microficciones. Leer no sólo me inspira, sino que me instruye y modela mis incursiones en los diferentes géneros.

Trascribir un texto es otro ejercicio de revisión que me funciona. Al pasar uno de mis escritos de la libreta al blog implica volver a sentirlo, valorarlo, modificarlo, leerlo como si no fuera yo, tomar la distancia necesaria para criticarlo de una forma menos subjetiva. Lo leo nuevamente y ya no me pregunto si me gusta o no. Ahora tal vez intente averiguar si pertenece a algún género determinado, si creo que comunica algo, qué es aquello que comunica, si una tercera persona lo podría entender fuera de mi contexto.

Kennet Koch, en “El arte de la poesía” enumera una serie de criterios para evaluar un escrito:

¿Es sorprendente?
¿Me gusta cada vez que lo leo?
¿Dice algo que yo no sabía antes de sentarme a escribir?
¿Me levanto después de escribirlo sintiendo un cambio en mí?
¿Es realmente mío el escrito o lo he robado de alguna parte? (Esto sucede algunas veces auque es comparativamente raro).
¿Está escrito con mi propia “voz”?
¿Hay alguna torpeza, golpe bajo, exigiendo atención por medios ilegítimos: exhibicionismo, preciosismo, seudoprofundidad, trucos viejos, fragmentos de sueños no asimilados u otra basura “literaria”?
¿Mi texto está libre de esto?
¿Es la clase de escrito que le envidiaría a otro?

Si puedes responder a todas estas preguntas afirmativamente, excepto a la séptima, entonces puedes publicarlo, al menos por el momento. Yo le daría otra leída, quizá dentro de dos horas, y después otra más dentro de una o dos semanas y otra un mes después y para entonces ya podría estar seguro.

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