La piedra en el estanque


Decidimos inaugurar este blog un 23 de octubre, día del nacimiento de una de las personas que más aportaciones ha hecho al ejercicio de la escritura creativa: Gianni Rodari. Queremos compartirles uno de sus textos más significativos, un fragmento del capítulo 2 de su libro “Gramática de la fantasía”.

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Una piedra arrojada en un estanque provoca ondas concéntricas que se expanden sobre su superficie, afectando su movimiento, a distancias variadas con diversos efectos, a la ninfa y a la caña, al barquito de papel y a la canoa del pescador. Objetos que estaban cada uno por su lado, en su paz o en su sueño, son como llamados a la vida, obligados a reaccionar, a entrar en acción entre sí. Otros movimientos invisibles se propagan hacia el fondo en todas direcciones mientras la piedra se precipita moviendo algas, asustando peces, causando siempre nuevas agitaciones moleculares. Cuando toca fondo agita el lodo, golpea los objetos que yacían olvidados, algunos de los cuales son desenterrados, otros a su vez son tapados por la arena. Innumerables acontecimientos o mini acontecimientos se suceden en un tiempo brevísimo.

Quizá ni aún teniendo el tiempo y las ganas necesarios sería posible registrarlos, sin omisión, en su totalidad. Igualmente una palabra, lanzada al azar de la mente, produce ondas superficiales y profundas, provoca una serie infinita de reacciones en cadena, implicando en su caída sonidos e imágenes, analogías y recuerdos, significados y sueños, en un movimiento que afecta a la experiencia y a la memoria, a la fantasía y al inconsciente, complicándolo el hecho de la que la mente no asiste pasiva a la representación, sino que interviene continuamente para aceptar y rechazar, ligar y censurar, construir y destruir.

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