Carácter y acción


Por Rust Hills. Traducción: Difícil de Juglar.

Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.

Robert Frost.El camino no elegido”.
(Traducción: María Fernanda Celtasso)

Nada puede suceder de nuevo. Si aceptamos la no poco común metáfora implicada en el poema de Frost de que la vida es un viaje, entonces el camino no elegido nunca puede ser elegido. Confrontada con una elección que le parezca importante, una persona puede usar el gastado cliché: «Mi vida está en una encrucijada.» Pero la bifurcación en el camino es más diagramáticamente precisa de lo que enfrenta. Un hombre a menudo se encuentra en una situación en la que siente que debe “ir en una dirección u otra.” Unas veces parece poder elegir en qué dirección ir, otras veces siente que no tiene opción sino que es “orillado a ello.” En otras ocasiones puede ni siquiera estar consciente de que ha tomado una ruta en vez de otra, sino que sólo “sigue su olfato,”  ciegamente.

Encrucijada

«Sólo hay una forma que uno puede adoptar…»

En cualquier suceso, sólo hay un camino que una persona puede elegir, sólo una forma que uno puede adoptar. En qué medida pudo elegir es un tema para los filósofos y psicólogos que debaten sobre el libre albedrío contra varias corrientes de determinismo. Si todos estamos siendo manejados por un Dios omnipotente y omnisciente o por patrones de conducta psicológicamente predeterminados o por la fuerza de mecanismos socioeconómicos — si es así, no estamos muy conscientes de ello. Tal vez nuestras vidas son análogas a las de personajes de ficción cuya naturaleza y destino está en manos de un autor. En la ficción, un autor ubica a un personaje allá en el camino en primera instancia y luego, dentro de ciertas limitaciones, lo arrastra por cualesquiera rutas que quiera que el personaje tome por tanto tiempo como lo desee.

Pero el autor es finalmente responsable ante el lector, aunque esta responsabilidad es a menudo negada. El autor debe explicar al lector por qué un personaje eligió un camino en vez de otro — debe explicar o mostrar a través de la acción de la trama por qué el personaje eligió un camino en particular o cómo fue forzado a elegirlo por las circunstancias o por otros personajes — y el autor debe dejar claro que se trataba de un camino sustancialmente diferente.

En cada historia breve o cuento corto aparece una disyuntiva. El autor puede mostrar al personaje tomando un nuevo camino o mostrarle dejándolo pasar. En cualquier caso “algo le ha sucedido a alguien.” Como resultado de la acción de la historia — como resultado de lo que “sucede” en la historia — una ruta que el personaje pudo haber tomado, una forma que pudo haber adoptado, ya no es posible para él. O su vida ha tomado una nueva dirección, no importa cuán leve haya sido el cambio.

El destino es tan irreversible en la ficción como lo es en la vida. El autor puede emplear varios métodos para hacerle parecer al lector que el personaje tiene la elección, que puede ser distinto a como será, que tiene la oportunidad de actuar en forma diferente a como actúa. El lector se somete a estos métodos, primero que nada porque le deleitan, pero también porque él, a su vez, tiene sujeto al autor: lo que quiera que al final suceda, debe ser convincente. Esto es, en retrospectiva cada giro de la acción debe parecer inevitable.

“Carácter es Destino,” dijo Heráclito en el año 500 A.C. o algo así. Pero “Nuestros carácteres son el resultado de nuestra conducta,” añadió Aristóteles, unos cien años más tarde. Encontraremos el carácter y la acción aún más inseparablemente entrelazados en la ficción de lo que parecen estar en la vida.

Tomado del libro: Writing in General and the Short Story in Particular, de Rust Hills.


Para compartir:
¿Has pensado en ti mismo como el personaje de una historia de ficción, sujeto a la voluntad de un autor externo a ti mismo?
Para discutir:

 

Me parece que Rust se equivoca cuando dice que…
Para experimentar:

Considera alguna disyuntiva a la que te enfrentes actualmente y visualízate por unos segundos como el personaje que elige uno de los caminos posibles; luego, visualízate habiendo elegido el otro. Ahora completa, según tu experiencia: «Cuando visualizo mis posibles destinos como personaje, mi carácter se hace presente…»


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