Twitter y las microficciones: mis primeras experiencias


Por: Javier López

Twitter ha sido una de las herramientas de la web 2.0 más importantes para el desarrollo de microficciones. Crear una microficción de 140 caracteres impone unos límites que, en principio, suponen un auténtico reto, incluso para expresar un enunciado sin contenido literario.

Bajo la lupaMi experiencia en twitter se inicia en septiembre de 2008, cuando mi amigo nohubounavez (Rafael Vázquez) me invitó a participar. Él ya escribía minificciones en esa plataforma.

Aún recuerdo la primera vez que me enfrenté a esa pequeña pantalla donde solamente podía escribir una cantidad de palabras que creía insuficiente. Pero lo intenté, y apareció mi primer tuit:

La levedad la siento bajo mi ingrávido peso. (javi_dice)

Poco menos que un juego de palabras o un intento de producir un efecto extraño con ellas. Quizá incluso a los más imaginativos les sugiera un viaje espacial o una estancia en otro planeta (ingrávido peso).

Y desde ese momento mi búsqueda ha sido encontrar ideas, patrones, caminos, temáticas, efectos, recursos literarios y lingüísticos que pudieran valer para crear tuits y minificciones.

En posteriores artículos desarrollaré algunas ideas sobre ese tipo de microficciones que se basan, principalmente, en el uso de figuras retóricas o recursos lingüísticos centrados en las palabras: sinonimia, antonimia, polisemia, sinécdoque, etc. No son, por tanto, “historias” en un sentido estricto. Porque a veces no tratan de contar algo, sino sólo de expresar una idea de una manera original.

En este sentido, diré que siempre he tratado de distinguir el tuit de la minificción. El tuit, al margen de su extensión (que obligatoriamente será de 140 caracteres o menos), es un juego de palabras, una idea más o menos brillante, un aforismo, etc. Y la microficción, cuyo límite está en 39 palabras —en algunos sitios minificcioneros se incluye el título y el nombre del autor en la extensión— debe contar una historia.

Sin embargo, es posible escribir una microficción con una extensión, incluso, muy inferior a 39 palabras:

Encontré una bala perdida. (javi_dice)

Cuatro palabras solamente. Pero suficientes para construir una pequeña historia. El lector puede hacer conjeturas sobre la situación, sobre el qué, el cómo, el cuándo, el dónde y el por qué, elementos indispensables en toda narración o exposición. La frase invita a pensar qué ocurrió antes, por qué se produce esa situación, y sobre todo… qué ocurrió después, si ese encuentro es o no letal. Todo un conjunto de posibilidades.

En otras entregas seguiré desarrollando estas ideas. El próximo post estará exclusivamente dedicado a tuits basados en juegos de palabras.

Hasta entonces, os dejo escribiendo vuestras microficciones.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: