Unos pasitos dados y un salto al vacío


¿Quién le teme a la feroz hoja en blanco? Todos. O casi todos, alguna vez, al menos un poco… Pero la hoja poca culpa tiene de que el momento lo tome a uno desprevenido cuando hay que poner la primera frase, aún teniendo bien claro la idea que se desea plasmar, o la historia que se ha de narrar.

Un truco que todos los títeres jugletones usamos, consiste en elegir cualquier combinación aleatoria de palabras para, simplemente, romper el silencio. Una vez que se comenzó, se esfumó esa parálisis por completo: Ya hay algunas ideas en el papel y, eventualmente, esas palabrillas del principio, enfrentarán su destino. Al igual que todas las otras palabras de ese primer borrador, podrán (o no) ser podadas al llegar el momento de la edición.

En el caso de las microficciones, las primeras palabras son prácticamente las últimas, por lo que ese arranque vertiginoso implica mucho más que una provocación despiertamusas. Sin embargo, aquí venimos a juglar y, como a los títeres, no nos gusta dejar espectador sin cabeza, aspiro a que nadie se vaya de aquí sin haber producido al menos una minificción. Así que aquí les regalo algunas frases de comienzo, para que las completen a su antojo.

  1. Cada telaraña es…
  2. Todos tus colores…
  3. Se fuga la noche…
  4. Algunos mitos exigen…
  5. Guardábamos el ruido…
  6. ¿Volviste? Supuse que…
  7. La madera callaba…

6 Comments on “Unos pasitos dados y un salto al vacío

  1. 1.Cada telaraña es la red que conecta dos arañas que nunca se han visto.

    2.Todos tus colores, arcoiris, no son suficientes para pintar lo que siento cuando le veo.

    3.Se fuga la noche con la estrella fugaz que marchó en busca de mi deseo.

    4.Algunos mitos exigen demasiado de sus protagonistas, los cuales escuchan embelesados historias de vidas corrientes.

    5.Guardábamos el ruido de nuestros lápices para no llamar la atención de los censuradores.

    6.¿Volviste? Supuse que te dejaste olvidado el corazón cuando te mudaste.

    7.La madera callaba la sabia latente del gran árbol que fue antes de ser cortado y montado como humilde escabel.

  2. Cada telaraña es un abrazo tuyo que detiene mi último vuelo.

    ¿Volviste? Supuse que seguías donde te siento, lejos.

    Guardábamos el ruido escarchado de nuestra zozobra en tibios silencios compartidos.

    Se fuga la noche con todos tus colores.

    Se fuga la noche risueña contigo.

    Todos tus colores descansan en mi almohada.

    La madera callaba, en conspiración suicida con la legión de termitas.

    ¿Volviste? Supuse que te había devorado el calendario.

  3. Cada telaraña es un mapa de nuestros sentimientos.
    Todos tus colores me guían al recuerdo.
    Se fuga la noche pero retengo en mí las sensaciones.
    La madera callaba pero sabía de nuestra despedida en esa mesa de bar.
    Cada telaraña es una oportunidad de elegir un camino nuevo.
    Cada telaraña es un tejido que no vestiré pero que contemplo maravillado.
    Todos tus colores crean el arcoiris de mi existencia.
    Guardábamos el ruido en envases sellados por el tiempo, un solo sonido escapó: el silencio.
    Algunos mitos exigen ser desenmascarados rápidamente. Si se convierten en paradigmas, arruinarán nuestra vida.
    ¿Volviste? Supuse que era libre, y supongo que si te quedas tendré que partir yo.
    Cada telaraña es un límite que podemos despreciar o admirar.
    Cada telaraña es la demostración de la fortaleza que tiene lo frágil.
    Cada telaraña es acero de cristal.
    Cada telaraña es una oportunidad de crecimiento, dijo sonriendo la araña gerente mientras seguía envolviendo a la mosca subordinado en el hilo de sus palabras.
    Guardábamos el ruido de la tormenta contemplando la llovizna inconmovibles.
    Cada telaraña será un muro infranqueable para mi sensibilidad.
    Cada telaraña me recuerda cuando el sol brillaba en las ventanas de esa casa que hoy aparece olvidada.
    Cada telaraña es la interrupción de un efecto Mariposa.
    Cada telaraña es el testimonio de infinitos caminos de experiencias compartidas.
    Cada telaraña es la demostración de que la naturaleza, al final, siempre se impone.
    Cada telaraña es la demostración de la constancia de la construcción contra la obsesión de la limpieza.
    Cada telaraña es la demostración de que la creatividad, aunque tarde, se impone al orden.
    Cada telaraña es el desafío de la obsesión de la araña contra la obsesión del ama de casa.
    Cada telaraña es la prueba de la constancia de la pequeña araña que cuando la escoba duerme vuelve a tejer eternamente.

  4. Cada telaraña es un red entre el mar rebosante de sueños
    Todos tus colores se ríen del cielo gris
    Se fuga la noche escapando del sol
    Algunos mitos exigen que los dejemos salir a jugar un rato
    Guardábamos el ruido para otra ocasión, en la noches nos hartamos de silencio.
    ¿volviste? Supuse que habías muerto, bueno será intentarlo otra vez.
    La madera callaba pero el árbol sonreía

  5. Cada telaraña es un recuerdo, una historia. Atrapándome.
    Todos tus colores se vieron después de la lluvia.
    Se fuga la noche, se tragó la luna.
    Algunos mitos exigen un solo héroe, hombre sin prejuicios.
    Guardábamos el ruido, liberábamos la música.
    ¿Volviste? Supuse que volvías, desértico espejismo.
    La madera callaba lo que mis manos decían.

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