Aprender a narrar


Un hombre es siempre un Cuentacuentos; vive rodeado de sus historias y de las historias de los demás; ve todo lo que le ocurre a través de ellas, e intenta vivir su vida como si estuviera contando un cuento.

— Jean-Paul Sartre

Por: Lisa Lipkin

20051202133423-la-narradora-de-cuentos-primeroLa mayoría de la gente busca una aguja dentro de un pajar, pero yo hago lo contrario: busco un gran pajar dentro de la más pequeña  de las agujas. Si crees que me gusta encontrar un cuento donde da la sensación de que no existe, estás en lo cierto. Esta es la razón principal por la que decidí escribir: para elevar lo mundano a la categoría de lo mágico descubriendo el relato que se esconde en su interior.

Si dejas que tu mente se abra a lo desconocido verás que hay cuentos en todas partes. No sólo en la sección correspondiente de una librería o en un festival de narraciones para niños. No viven únicamente en los libros, las películas o los programas de televisión. Sino en emplazamientos mucho más sutiles, como los ojos o las líneas de la risa, la aspereza de las manos o la cadencia de la voz. Se ocultan en lugares cotidianos, como las paredes de las casas o las calles de la ciudad. Son niños eternos jugando al escondite en las reliquias familiares y los juguetes infantiles. Si escucháramos con atención todos los cuentos que nos rodean en la vida diaria, el estruendo sería ensordecedor.

Los cuentos pueden transformar en algo extraordinario todo lo ordinario que hay en nuestras vidas. En una cultura que confía cada vez más en mecanismos externos para entretener, en hecho de contar cuentos constituye un retorno a los verdaderos orígenes de la humanidad. Imaginar historias, relatar historias, escribir cuentos puede convertirse en el condimento de nuestros días.

Una parte de nuestras inhibiciones al contar historias es fruto de la presión derivada de estar a la altura de la situación. ¿Cómo podrán competir nuestros cuentos con los clásicos que todos conocen? Es imposible, pero lo cierto es que no tenemos que competir. Debemos concentrarnos en el proceso creativo, no en la historia. La esencia de inventar historias reside en que cuando más lo practicas, más fácil resulta y más elaborados son los argumentos, esto ejercitará tu músculo de la imaginación. Para ser un eficaces narradores no necesitamos ser profesionales de la literatura. Basta con ser uno mismo. En ese caso tus relatos aflorarán naturalmente, con espontaneidad y una extraordinaria abundancia.

Lisa Lipkin es una Cuentacuentos, escritora y promotora de la creación  literaria oral y escrita. Como cuentacuentos profesional ha viajado por todo Estados Unidos organizando talleres y actuando para todo tipo de públicos. Este texto ha sido tomado de su libro: Aprender a educar con cuentos.

One Comment on “Aprender a narrar

  1. Quiero,y estoy tratando, de escribir algo para sacar afuera lo que circula en mi cabeza. No para que sea lindo,querible, o publicable, simplemente porque hacerlo me hace bien.

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