Microhistorias de recetario


¿En qué imaginan que ocupa su tiempo un títere jugletón como yo? Si creen que todo es coser y cantar… Están casi en lo cierto. Pero a veces también escribo historias minúsculas —casi sin letras mayúsculas. Es como un deporte. Y si se imaginan un deporte suave como el rugby o el snowboarding, se equivocan. Para alguiencito como yo, que debe abrazarse al lápiz como quien baila con una escoba pero sin pulgares, escribir es un deporte verdaderamente extremo. Tomen además en cuenta que, en vez de materia gris, cuento con materia blanca: estopa. Eso, a decir verdad, no me facilita nada las cosas. Pero tampoco me impide intentarlo una y otra y otra vez.

Así que hoy les compartiré un recurso de calistenia muy socorrido en la comunidad ludópata titeril: Escribir con receta. Y no hablo de receta médica. (Poco saben los médicos de literatura, y casi todos tienen una caligrafía tan atroz que parece que les falta pulgar, índice y cordial.) Hablo, más bien, de receta de cocina. ¿Les suena?

¿Quién no ha intentado seguir las instrucciones de una cajita de postre de esos de dos minutos? O bien, seguir los pasos acuciosamente manuscritos por la bisabuela en un papel ictérico, casi intocable. Pues bien, cocinar con recetario es, por un lado bastante sencillo (“No pienses… sólo se sigue la receta”) y, por otro, un tanto retador (“¿Qué tan alto llevará el copete una cucharada copeteada?” “¿Y si mi fuego lento se retrasa demasiado?” “¿Qué pasará si al dente de la pasta le sale caries?” “¿Y si en vez de albahaca pongo altohoro?”). Sin embargo, como por arte de magia, a medida que persistimos en intentar e intentar, los platillos van resultando cada vez mejores. Y no sólo eso. Además, vamos adquiriendo la confianza para modificar intuitivamente las recetas, sin resultados devastadores.

Así que ¿quién quiere juglar? En la latita de lombrices encontré un ejemplo de este tipo de ejersucio: Una serie de nanoficciones llamada “Inocentes“. Algunos ejemplos de esta serie son:

  • Como momias inocentes, aguardamos nuestra exhumación.
  • Como pirámides inocentes, relatamos nuestra erosión.
  • Como aguas inocentes, alcanzamos nuestra ebullición.
  • Como monos inocentes, desmentimos nuestra evolución.
  • Como abejas inocentes, urdimos nuestra emancipación.

La receta que usó Ikal, expresada sintéticamente como una fórmula, es:

Como ____s inocentes, ______mos nuestra _____ión.

O, expresada de manera más cercana a un recetario:

Receta para crear historias diminutas al rededor del tema de la inocencia

Ingredientes

  • Palabra inicial Como (sin acento)
  • Cualquier palabra (puede ser un sustantivo aunque no necesariamente) empleada en plural
  • Palabra inocentes
  • Una coma
  • Cualquier verbo conjugado en la primera persona plural de cualquier tiempo verbal, ya sea del indicativo, imperativo o subjuntivo
  • Palabra nuestra
  • Cualquier palabra terminada en ión
  • Punto final

Instrucciones

  • Toma los ingredientes y escríbelos en el riguroso orden en que están enlistados
  • Elige al gusto las palabras optativas

Sencillísimo ¿no? Pues no se hable más. Construye tu propia fórmula y compártenos la serie resultante. Si lo prefieres, puedes usar alguna de estas tres fórmulas jugletonas que sacamos del recetario ancestral de títeres juglarines:

  • ¡Sorpresa! [artículo] [sustantivo] que [verbo] en [pronombre posesivo] [sustantivo], [de tres a cinco palabras libres].
  • Esta [sustantivo] ha resultado [de una a tres palabras libres]: ¡[adverbio de cantidad] [sustantivo] y [adverbio de cantidad] [de dos a cuatro palabras libres]!
  • Camaleón [adjetivo], [verbo] que [dos palabras libres].

Si ya elegiste los ingredientes, ten presentes las siguientes:

Instrucciones

  • Toma los ingredientes y escríbelos en el riguroso orden en que están enlistados
  • Elige al gusto las palabras optativas
  • Agrega la dosis generosas que considere adecuada de ingenio, humor, ferocidad, ternura o cualquier emoción o idea que consideres estimulante y/o provocativa
  • Sírvenos a todos: Comparte tus nanoficciones resultantes en la sección de comentarios

5 Comments on “Microhistorias de recetario

  1. Si estamos hechos de vida, nos lleva la muerte
    Si estamos hechos de vidrios de colores, nos quiebran los niños.
    Si estamos hechos de arena, nos lleva el viento.
    Si estamos hechos de dulce de limón, nos come la vida.
    Si estamos hechos de luna, nos cantan los juglares.
    Si estamos hechos de cantaros de piedra, nos quiebran el agua.
    Si estamos hechos de lluvia de abril, nos brilla el sol.
    Si estamos hechos de silencio, nos habla el tiempo.
    Si estamos hechos de humo, nos desvanece el abanico
    Si estamos hechos de atardeceres, nos miran los enamorados
    Si estamos hechos de ciudades, nos habitan la gente
    Si estamos hechos de puertas, nos golpean lo vendedores
    Si estamos hechos de perlas, nos buscan los pescadores
    Si estamos hechos de polvo, nos barren las escobas.
    Si estamos hechos de flores, nos buscan las abejas
    Si estamos hechos de esperanza, nos llaman los desposeídos
    Si estamos hechos de palabras huecas, nos hablan los políticos
    Si estamos hechos de incienso, nos queman los monaguillos
    Si estamos hechos de caricias, nos abrazan los amantes.

  2. WOW, me encantó tu ejersucio, Mauricio, no sabría cual frase es mi favorita.

    Yo te quería con mi luz encendida
    Pero hoy mis ojeras oscuras la apagan.

    Yo te quería con mi largo cabello
    Pero hoy soy un niño de cortas pestañas.

    Yo te quería con mis alas abiertas
    Pero hoy no sé dónde se quedaron plegadas.

    Yo te quería con mis labios despiertos
    Pero hoy son azules pedacitos de escarcha.

    Yo te quería con mi abrazo confiado
    Pero hoy soy un tronco amputado de ramas.

  3. -Sorpresa! La mariposa que vuela en mi Jardin, me dijo alegremente ¡se feliz!.
    -Esta pluma ha resultado insuficiente: ¡muchas palabras y tan poco tinta!necesito otra mejor quiza indeleble…
    -Camaleón jugetón, detente que quiero verte.

  4. Buscare en el horizonte un punto,donde pueda fugarme en silencio.
    Buscaré en las nubes espacio,donde pueda almacenar mis sueños.
    Buscaré en el mar corrientes, donde pueda viajar sin miedo.
    Buscaré en la playa de tu abrazo, donde pueda recuperar el aliento.
    Buscaré en ti las emociones, donde quiera que esten…yo las encuentro…

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