¿Por dónde se filtra la inspiración?


Rafael Vázquez Suárez (@nohubounavez en twitter) , filósofo de formación y escritor por vocación, hace un profundo análisis de los caminos por donde seguimos a la inspiración  para desembocar en un texto escrito.

Yo siempre he trabajado con chicos conflictivos  en centros terapéuticos, donde se supone que debemos arreglar los desaguisados que la sociedad ha hecho en sus jóvenes cabezas. En estos espacios de contención emocional tienen lugar multitud de situaciones límite en que salen a la luz todas las excrecencias que estos chicos llevan dentro.
También innumerables anécdotas llenas de infinito significado.

Recuerdo una vez en que un niño de unos 13 años, musulmán, no paraba de insistir en que les llevase a pasear por la montaña a él y a otros compañeros de su misma edad. A mí se me ocurrió decirle “no hace falta ir a la montaña, si entre todos tenemos mucha fe ello, la montaña vendrá a nosotros”. El chico se quedó mirándome. Yo también le miraba para observar su reacción. De pronto dijo: “yo tengo mucha fe, mira, mira, por allí viene la montaña a nosotros”. Y nos reimos los chicos, yo y otros educadores que andaban por allí y habían oido la conversación. Ni qué decir tiene que luego todos fuimos de excursión a disfrutar de la montaña.

En otra ocasión un chico de unos 14 años estaba castigado con no levantarse de la mesa hasta que no diese buena cuenta del pescado que había para la cena. Ya todos los compañeros habían terminado de cenar y él seguía con el pez intacto en el plato. No paraba de quejarse. Me preguntó “si lo como vomito, ¿quieres que vomite, es eso?” Yo le dije, para quitar hierro a la cosa, “si no quieres el pescado comete por lo menos las espinas no?”. Él se rió y a continuación volvió a revolver con el tenedor el maldito pescado. Bueno, al final hicimos un pacto para que se comiese solo lo que yo le separé en el plato. Y más o menos funcionó. Cada una de estas anécdotas dio lugar a tuits de los que luego dejé constancia en twitter y por él tienen que andar.

¿Cómo surgen estos fulgores creativos? No es fácil determinarlo.  Mi parecer es que surgen siempre en un contexto de connotaciones entre las cuales descubrimos de pronto algún tipo de conexión llamativa o paradójica: por ejemplo nos estamos duchando y por alguna razón comenzamos a desarrollar imaginativamente el proceso del baño: el agua cayendo sobre la piel, atravesando el cauce del cuerpo y desapareciendo por el desagüe. En estas circunstancias hay una multitud de significados y connotaciones relacionados con el contexto de la ducha: agua, limpieza, purificación, piel… son todos ellos elementos que se relacionan; elementos que a su vez se relacionan con otros. En este relacionarse y construir metáforas, imágenes, es donde surgen de pronto las conecciones llamativas.

Volvamos al ejemplo: el agua limpia, purifica (“purificar” tiene un elemento espiritual, referido a cuerpo y alma, ya tenemos que el agua limpia el alma), pero si el agua puede purificar, empaparse de excrecencias espirituales, significa que ella misma puede llevarlas consigo y por tanto ensuciarnos con las suyas propias ¡desaguándolas en los poros de nuestra piel! ¿A dónde nos lleva todo esto? Tenemos que las minificciones se construyen en un contexto o universo de connotaciones, significados interrelacionados. Estos términos se asocian a su vez con metáforas que dentro del marco contextual dan lugar a una malla de relaciones cuyos puntos, roturas, nudos  formarían los argumentos de las minificciones.

Tengo la impresión de que las minificciones surgen siempre de tejer metáforas y de las conclusiones que se derivan de ellas de tal modo que en la malla resultante es donde descubrimos posteriormente el núcleo, el germen de nuestros minirrelatos.

¿Y si  llega cuando menos te lo esperas?

Los compañeros han comentado en el artículo anterior que la inspiración llega cuando menos te lo esperas y esto parece contradecir las conclusiones de mi reflexión.  Pensemos en algún ejemplo:

Sigue durmiendo,
vino la revolución
mientras dormías.

Este magistral texto de Ikal Bamoa puede servirnos para ilustrar qué proceso mental creo que subyace tras todo fulgor creativo. Creo que esto pasó por la mente de Ikal para llegar al minirrelato en cuestión:

Cuando duermo sueño en un estado de cosas de cuya naturaleza sabemos ciertamente poco, quizás lo que soñamos ocurre en algún lugar, dimensión… También soñamos despiertos, quizá recíprocamente tenemos vigilias mientras dormimos…quizá mientras dormimos tenemos vigilias que alteran la realidad, la revolucionan …”

Sólo es un posible desarrollo, un posible tejido, pero pueden haber innumerables costuras.

De tal modo que para inspirarnos el mejor ejercicio debería ser:

1) descomponer en partes un determinado marco, preferentemente un minúsculo universo plagado de metáforas y simbologías; cuando hablo de partes me refiero a palabras, refranes, dichos, tropos asociados con deteminado microuniverso.

2) desarrollar dichas metáforas y figuras teóricas, esto es, extraer las implicaciones, deducciones, presupuestos relacionados con las mismas;

3) realizar una lectura atenta de dicho tejido en busca de contradicciones, paradojas, contrastes, curiosidades, etc.

4) finalmente imaginar una escenografía donde ese contraste sea el protagonista y tendrás en tu poder la minificción buscada.

Aunque parece fácil no lo es porque cada uno de los pasos apuntados requiere a su vez mil minúsculas inspiraciones colaterales, por decirlo así.

Ahora bien, si la inspiración llega como yo digo, esto es, de un modo tan metódico, argumental, racional,  ¿cómo es posible que tanta gente hable de que a ellos les llega de improviso, sea en el bus, antes de irse a dormir, etc, o sea justo todo lo contrario de lo que yo he mantenido?

Aquí he de adentrarme en terrenos un tanto psicológicos y pantanosos. Desde mi punto de vista no hay ninguna contradicción entre mi análisis y los testimonios de quienen hablan de una inspiración ineplicable, imprevisible, inasible. Me atrevería a clasificar los contextos en que surge la inspiración en cuatro categorías:

1) “La inspiración me llega trabajando“, decía picasso. Aquí la inspiración llega, por decirlo así, saliendo a buscarla, mediante ensayo y error, ensayo y error… hasta que surge la chispa. Usando el lenguaje de mi análisis, la inspiración llega analizando partes de contextos, probando relaciones entre esas partes…

2) La inspiración me llega sin buscarla, estoy paseando por la calle y llega de improviso. No sería tanto que llega de improviso, cuanto al hilo de una secuencia de imágenes, sentimientos, pensamientos. Este sería el caso referido del bus, la ducha, la cama, etc. A mí parecer lo que ocurre es que estamos tejiendo, sin darnos cuenta, dando puntadas de ciego, por decirlo así, pero tejiendo, de un modo confuso, casi dejando el pensamiento ir solo, hasta que algo en esa malla llama la atención porque no encaja, porque se destaca respecto al resto o porque choca con algún esquema previo. De tal modo que aunque parezca que no hay racionalidad, metodicidad,  sí hay dicho tejido argumental pero de un modo confuso y borroso…

3) La inspiración nos llega en el diálogo. Son los análisis a que nos obliga la realidad en sus múltiples manifestaciones. Tenemos que hablar con alguien y construimos tejidos que queremos salpicar de humor, de ingenio, de tal modo que hilamos fino y nosotros mismos nos encontramos con un aspecto ingenioso, interesante o chocante… También aquí estarían presentes los elementos que he apuntado.

4) Esto que es el extremo opuesto, es la descarnada realidad que nos absorve, que nos aleja lo más posible de la imaginación y lo literario. Aquí no hay inspiración porque no estamos en contacto con metáforas, sino con la vida pura y dura… El que está 8 horas currando en un taller de reparación de autos, entre tuercas, muelles, grasa, etc, concentrado en la faena, no llegará a ningún fulgor de inspiración, aunque sea la persona más creativa del mundo. Otra cosa será después a la hora del bocadillo con los amigos, en cuyo caso volvemos al punto tres.

Esto es  sólo la punta del iceberg, hay que seguir desarrollándolo y sobre todo sería interesante ponerlo en práctica, esto es, analizar multitud de microrrelatos a la luz de estos esquemas.

2 Comments on “¿Por dónde se filtra la inspiración?

  1. Gracias, Santiago. No sé hasta qué punto me he explicado con claridad, pero es algo a lo que le he dado y le doy muchas vueltas.
    He aportado mi granito de arena para la creación de una colectiva gramática de la fantasía que desde mi punto de vista debemos intentar escribir entre todos los aficionados a las letras.
    Gracias de nuevo.

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