La escritura funcional


La cuestión es que escribir bien no es nada fácil. La razón por la que escribir bien no sea fácil es muchos escritores y escritoras cometen muchas faltas básicas. La falta más básica que comenten es repetir cada punto. La siguiente falta es ser redundante o ser demasiado pesado, o continuar escribiendo hasta el  punto de que un punto que ya haya sido explicado debe ser explicado de nuevo para estar seguros de que se haya entendido ese punto preciso.

¿Te has enfrentando alguna vez a un texto que, como el anterior, no sólo te aburre, sino que también  cansa?  Según Daniel Cassany, para que nuestros lectores se sientan motivados e identificados  con  nuestros escritos tiene que producirse una intensa interacción entre autor y lector, semejante a la que se produce cuando platicamos en vivo.

¿Por qué hay textos que parece que no te sueltan hasta que los terminas? ¿Por qué hay novelas que no queremos  que se acaben de lo mucho que  disfrutarnos al leerlas? ¿Por qué pasamos por alto tantos artículos y leemos a profundidad otros? Porque no basta, dice Cassany, escribir correctamente y con coherencia, también hace falta ingenio para preparar trucos y seducir al lector.

En su libro, La cocina de la escritura ofrece cinco principios fundamentales de retórica para una escritura funcional:

  1. Punto de vista. Para formular nuestras ideas con palabra que también pueda compartir el lector, es importarte tomar en cuenta su punto de vista. Conocer las características de nuestro público ayuda a partir de sus conocimientos previos, poner ejemplos relacionados con su entorno y realidad e implicarles en el texto con preguntas retóricas, exclamaciones e interpelaciones en segunda persona.
  2. Ser concretos. A las personas nos interesan mucho más las cosas delimitables y observables (ejemplos, anécdotas, comparaciones y nombres propios) que las reflexiones vagas.
  3. Personalización. El tono personal interesa más que el neutro. Si el escrito  pretende ser comunicación entre dos sujetos, lo más normal es que éstos aparezcan explícitamente en la prosa, (por medio del yo, el nosotros, el tú, el ustedes). La personalización no resta objetividad a un escrito, pues ésta es resultado de la actitud del autor, el tratamiento de los datos, la diferenciación entre opinión e información.
  4. Prosa coloreada. Un texto con prosa coloreada es todo lo contrario del ejemplo que introduce este artículo: repetición de palabras e ideas, ausencia de pronombres, ejemplos, tono frío. La prosa que anima a leer es variada, viva, con un léxico rico. Todo ayuda a animar: las salidas de tono, el humor, la ironía y el sarcasmo, por qué no.
  5. Decir y mostrar. ¿Escribimos sobre las ventajas de publicar en internet? Pongamos ejemplos. Yo puedo decir que a raíz de que inauguré un blog,  cuidé más mis textos, me retroalimenté de los comentarios que me escribe otra gente de letras, y sobre todo, me hice amiga de personas muy valiosas que de otro modo no conocería. Lo que acabo de escribir es decir: que publicar en internet tiene muchas ventajas; y mostrar: cuáles son éstas.

¿Quieres saber más sobre la cocina de la escritura? Te recomiendo mucho la lectura y estudio de este libro tan completo y útil para quienes escriben no sólo textos literarios, sino también científicos, de divulgación, personales o didácticos.

Entradas relacionadas:

Condiciones lógicas para una escritura eficaz

Trece trucos para corregir tus textos

Las apariencias sí importan

One Comment on “La escritura funcional

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: