Darnos permiso


¿Y qué si este cuento no sale bien? ¿Y qué si lo publicas en tu  blog y nadie le hace caso? ¿Y qué si hoy  no escribes nada publicable?  ¿Por qué este afán de atenernos a los criterios de los demás para sentir que tenemos derecho a la escritura? Pero sobre todo, ¿por qué dejar que este tipo de pensamientos nos martiricen antes y después de escribir?

Mis jóvenes estudiantes vienen de una educación donde en clase de literatura se pone énfasis en la grandeza de los escritores. En sus clases de español, por otro lado, se dedican a ponerle nombre e intentar memorizar las partes de las construcciones gramaticales y cosas por el estilo.  No es de extrañar que cuando ingresan al taller  se sientan intimidados por la escritura. ¿Leer en voz alta sus escritos? ¡Jamás! Se necesita todo lo contrario a la intimidación para animarlos a experimentar, a ser atrevidos, a explorar con el  lenguaje, a pensar y expresar de otra forma sus ideas. Por eso es que hemos implementado una estrategia: Escribamos tonterías, decimos, ¿Quién lee en voz alta su primera barbaridad?

Para mí es importante darme permiso para fracasar, es la única manera de escribir” Dice Natalie Goldberg. Yo creo que también hay que darnos permiso de ser maletas.  Si yo me diera permiso de cantar sólo si pienso  que puedo ganar concursos con mi voz, nunca cantaría, ¡y me encanta! (Sí, confesión, mi hermana vivió atemorizada durante dos meses pensando que cumpliría mi amenaza de dedicarle una canción en su boda). Y si no fuera porque lo hago con bastante frecuencia, nunca habría aprendido a ser un poco más afinada. (Mi hermana piensa que ya no es tan grave que cante) ¿Por qué no usar la misma desfachatez con la escritura?

El ejercicio de la escritura me ha enseñado eso. A veces estoy más presente en lo que hago, a veces menos, pero es gracias a que escribo a pesar de todo, que  siento que hoy comunico más que hace cuatro años. ¿Y qué pasa si hoy simplemente no estoy de vena? No pasa nada, tal vez es tiempo de leer, de regar las plantas o de ponerme al día con las facturas.

4 Comments on “Darnos permiso

  1. Me recordaste mis años en el colegio. En donde me enseñaron reglas para escribir, pero no me transmitieron que la creación es también recreación. Después de unos años, tuve que reconciliarme con la poesía, rompiendo normas y esquemas.
    Gracias por compartirnos y dejarnos expresar barbaridades!

  2. ¡Y lo haces maravillosamente, Yuan, no expresar barbaridades, sino recrearnos con tus textos juguetones y profundos a un tiempo.

  3. Interesante post. Nunca he sido miedoso para escribir, sí, en cambio, para publicar. Es decir: no me importa, incluso disfruto, al hacer pública mi escritura (por ejemplo, en mi página o blog), pero me da miedo perder el control sobre ella. Una vez que editas un libro, lo escrito, escrito está. Ya no puedes (las revision de un libro es otro libro) corregir tu obra.

    Llevo un tiempo sin escribir y al leer este post me he preguntado en que medida podría concernirme. Yo he achacado mi agrafia al cansancio, pero puede que tenga que ver también con el miedo a defraudar espectativas. No lo sé.

    Muy instructivo tu blog para el aprendiz voluntarioso, con vicios de escritura ya irrecuperables que es este comentarista.

    Un saludo cordial.

  4. Tu miedo se parece mucho al que describe Rosa Montero en un post anterior: “Una idea escrita es una idea herida y esclavizada a una cierta forma material; por eso da tanto miedo sentarse a trabajar, porque es algo de algún modo irreversible.”

    Bienvenido a este blog y a compartir con nosotros tus reflexiones, miedos, intentos, experimentos. 😀

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: