Palabras, ritmo e inspiración de Juan Luis Mora


Escritor tanto de haikus, como de microficciones, poemas y letras de canciones, Juan Luis Mora pone siempre un sello imaginativo y lúdico en lo que escribe, a la par que profundo. Desde Madrid nos comparte, con la calidez que le caracteriza, sus reflexiones  en torno  a la escritura.

¿De dónde te viene ese gusto o necesidad por expresarte por medio del ritmo y las palabras?

En lo que se refiere al ritmo, la música siempre ha estado en casa. Siempre hemos tenido al alcance flautas, melódicas, pianos, guitarras, bandurrias… Mi abuelo, que componía valses a sus nietos, se encargó de que tuviésemos cierta base musical, por lo que para nosotros la música siempre ha sido algo bastante familiar y cercana.

En lo que se refiere a las palabras no te sabría decir. De alguna manera, siempre ha estado ahí. Recuerdo que comenzando el instituto mi profesor de inglés nos encargaba hacer redacciones sobre un determinado tema que él marcaba. En una ocasión, la redacción iba sobre la vida de una hormiga, o algo parecido, y en rojo, al final del ejercicio me puso “Why don’t you become a writer?”. Lo cierto es que siempre me ha gustado jugar con las palabras, pero con un componente imaginativo que es el que creo que más me divierte.

Cuéntanos de dos lecturas que te hayan impactado en tus comienzos, y un poco de lo que lees ahora.

Comencé con las aventuras de Los Cinco, de Enyd Blyton, y con las aventuras de Tintín. Me abrieron los ojos a la lectura. Me hicieron ver los libros como un juguete. Más tarde, me impactó bastante leer “La familia de Pascual Duarte”, de Cela, y las Rimas y Leyendas de Bécquer, por poner un par de ejemplos (por cierto, empecé a imitar a Bécquer con poemas que hoy me sonrojan).

Y con respecto a mis lecturas actuales, pues entre otras, voy haciendo mi homenaje personal a Benedetti, leyendo y releyendo su obra (se trata de uno de los autores que más me han marcado). También durante los últimos años me ha cautivado la imaginación de Murakami y de Jose Carlos Somoza.

¿La letra de la música que escuchas tiene alguna influencia en tus poemas?

Sin duda. Dentro de la música que escucho siempre le doy una gran importancia a la letra. Soy de los que abren el CD y leo las letras con atención antes de escuchar el disco. Serrat, Drexler o Sabina me parecen letristas impresionantes. Poetas que se musican a sí mismos.

Tu libro “La muerte en vida, la mosca en el espejo y otros silencios” es un poemario de haikus, ¿Cómo te surge la inclinación por esta forma poética?

Conozco el haiku gracias a Mario Benedetti y su “Rincón de haikus”. A partir de ahí leo a Borges, a Octavio Paz, las traducciones de Basho, antologías de autores japoneses, etc. Comienzo a escribir mis primeros haikus como pasatiempo, asumiendo el reto de ajustarme a la estructura poética de 5-7-5 sílabas, y a una temática centrada en lo que observo, como mero espectador, identificando el kigo para centrar el poema en una determinada estación del año, pero con el tiempo, voy derivando la temática de los poemas hacia la reflexión personal sobre los temas que me inquietan (sobre todo, muerte y tiempo), y en torno a eso giran los poemas del libro.

Sabemos que como a muchos, se te hace complicado compaginar tus inquietudes artísticas con tu trabajo cotidiano. ¿Cómo resuelves este dilema día a día?

En mi caso mediante el uso de la tecnología. La llegada de los últimos dispositivos móviles me ha cambiado la vida en muchos aspectos. Uno de ellos, quizás el más importante, es el de la organización personal. Disponer de un aparatito que me permita organizar mi compleja vida laboral, me ha hecho ganar tiempo en otras facetas. Y que ese mismo aparatito me permita escribir, organizar lo que escribo, grabar las melodías que se me vienen a la mente en cualquier sitio, pues ya ni te cuento. Mi libro “la muerte en vida…” está en un 70% escrito utilizando el iPhone en mis viajes, en los parques, en la montaña. en el metro, en los autobuses…

Te hemos conocido por tu participación en twitter. ¿Cuánto tiempo tienes “tuiteando” y qué nos puedes contar de tu experiencia de compartir a través de internet?

Llevo bastante tiempo en Twitter. Empecé a “tuitear” a principios del año 2008. Inicialmente entré por temas relacionados con mi ocupación laboral (trabajo en sector internet). Pero no terminaba de convencerme demasiado. No encontraba mi lugar en esa plataforma. Me parecía que gran parte de lo que escribía me sonaba a artificio. Y gran parte de lo que leía por ahí también. Y eso termina por notarse. De alguna forma, esa falsedad viaja entre líneas (o más bien entre caracteres, en este caso).

Empecé a sentirme más cómodo con el tiempo, sobre todo cuando descubrí el potencial que tenía como herramienta de escritura creativa, y como escaparate para poner en tiempo real tu obra a disposición del que estuviera dispuesto a leerla. Y me animé a leer y descubrí y sigo descubriendo autores con una calidad tremenda, que no tienen cabida en el mundo editorial tal como se conoce hasta el momento, pero a los que seguir me parece un auténtico placer.

Y luego están los juegos, actividades y talleres de escritura creativa (tipo #clubseis en Twitter, o este Dificil de Juglar), o las herramientas de escritura colaborativa, o las aplicaciones, como algunas que he descubierto últimamente, que permiten que uno escriba, y los demás vean cómo lo hace, cómo corrige su texto sobre la marcha, haciendo partícipe a los asistentes de ese momento mágico que es la escritura.

Por último, nos consta que te gusta “juglar” con las palabras, ¿cuáles son tus palabras favoritas, esas a las que también les gusta  jugar contigo?

Hace casi dos años monté un proyecto en internet (www.undiaunapalabra.com) en el que cada día se ofrece una palabra del castellano para ampliar nuestro vocabulario. El momento de búsqueda de las palabras que cuelgo en ese portal es uno de los más divertidos de la semana, porque es sorprendente abrir el diccionario por cualquier página y descubrir palabras como “dingolondango”, “sicofanta” o “falsabraga”. No obstante, la última palabra que me ha cautivado, que desconocía y que he descubierto con el último álbum de Jorge Drexler es “noctiluca” (por cierto, excelente palabra y excelente canción).

3 Comments on “Palabras, ritmo e inspiración de Juan Luis Mora

  1. Qué infancia tan fascinante, ojalá hubiera tenido cerca un abuelo músico (y que me hubiese enseñado a componer canciones 😀 ).

    Concuerdo con Juan en que el gusanillo de Twitter lo encontramos cuando descubrimos a plenitud la microliteratura. 🙂

  2. Mi otro abuelo, al que no tuve tan cerca en mi infancia, también era un enamorado de la música. Con ochenta y nueve años gustaba de cantar tangos.

    Tengo que reconocer que tuvimos suerte, sí. Le debemos mucho, mis hermanos y yo, a mis abuelos Manolo (yayo) y Luis (abuelito).

  3. Qué maravilla, Juanlu, hacer de los recuerdos y del cariño familiar, más música y arte para celebrar la vida. Me gustó tu proyecto de una palabra al día, pondremos el enlace en “Recursos para Juglar”.

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