Los verbos: poder, flexibilidad y coherencia

Verbos

Encrucijada

Acción

El poder de los verbos es enorme. En un relato son fundamentales. Pensemos por ejemplo en las frases, esas estructuras que no tienen verbo conjugado y que son en su mayoría títulos: El rinoceronte azul o Cada año nuevo. Sugieren cosas, pero no nos dicen qué hacen esas cosas. Y sin acción no hay historia.

Es común que se cuelen en nuestros escritos los famosos verbos fáciles que sirven de comodines cuando evitamos la tarea de buscar unos que sean  adecuados. Y de esa manera podemos incurrir en el vicio de pobreza de lenguaje  y crear un texto monótono y poco preciso. ¿Cuáles son los verbos fáciles? 

Por ejemplo, fíjense cómo los verbos de la izquierda son los fáciles y los de la derecha son los precisos.

Hacer música…tocar música
Hacer poesía…crear/declamar poesía
Tener dolores…padecer/sufrir dolores
Decir secretos…confesar secretos
Decir el precio…fijar el precio
Hacer dinero…ganar dinero
Hacer prodigios…lograr prodigios

La escritura no será eficaz a menos que encontremos los verbos más adecuados

1. Si alguien te hace una observación hostil, ¿dirías que esa persona te provoca, reta, reprende, burla, o desprecia?

2 Si estás tomando lecciones de historia, ¿dirías que el profesor te educa, instruye, adoctrina o inicia?

3. Si dos personas están hablando de un modo amistoso, ¿charlan, departen, cuentan, o comparten?

Encontrar verbos eficaces es una tarea a la que debemos abocarnos. Sin embargo, a veces los verbos fuertes, lo mismo que los héroes, no nacen sino que se hacen. Por ejemplo, Ken, de diez años escribió: ―La lluvia cae sobre el vidrio sucio de la ventada y lo varicela. ¿Existe el verbo varicelar? ¿No? Pues el poeta acaba de inventarlo, creando algo efectivo y hermoso.

Verbos directos

Una vez escrito el texto, es muy recomendable revisar los verbos e intentar que la estructuras sean lo más sencillas posibles, tal como nos cuenta que hizo Natalie Golberg:

Decidí recortar lo superfluo de los verbos tanto como fuera posible y dejarlos ser inmediatos y expuestos. Procuré mantener el tiempo presente lo más que pude. La escritura cobraba vida. Refrenaba los caballos salvajes de la mente que se perdía en los ―se había ido―habiendo tenido que irse―se iría y en su lugar afirmaba sencillamente: ―se fue. Aprendí que ―ella estaba enferma – llevaba el movimiento mejor que ―ella había estado enferma. Me ceñí en lo posible a los tiempos verbales sencillos.

Revisemos también si no hemos sobrecargado de verbos las oraciones: Juan quería saber cómo se hacía la construcción de aviones que volaban y se destruían con el lanzamiento de misiles que se derrumbaban como estrellas de esas que viajan sin saber a dónde caerán.

O si no hemos repetido el mismo verbo: Redactó un informe que era muy difícil de redactar porque las redacciones de ese tipo tenían errores de redacción que no se notaban a simple vista.

¿Cómo usar de manera literaria los verbos? Siendo audaces y experimentando con el lenguaje. Veamos algunos ejemplos:

La respiración de su marido le serraba el sueño por la mitad.

La luz de la tarde se estira sobre los techos de lámina.

La sangre me zumba como un nido de abejas.

En la superficie del río relampageaba la luna.

2 Comments on “Los verbos: poder, flexibilidad y coherencia

  1. Seguramente un mismo hecho se pueda escribir de diferentes formas, maneras, o estilos, y quizás de eso dependa el uso de los verbos. De todas formas el artículo precedente me es particularmente útil sobre todo cuando estoy intentando sacar al papel lo que ronda en mi cabeza.

  2. Nos alegra que te sirva, Fermín, y que podamos leer pronto lo que tienes en mente. 😉
    ¡Saludos!

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