Gramática de la fantasía microliteraria (1)


A principios del siglo pasado el escritor y pedagogo italiano Gianni Rodari intentó una empresa tan vasta como compleja: establecer una gramática de la fantasía, esto es, un estudio de las reglas y principios que regulan el funcionamiento de la imaginación creativa. Resulta imposible no hacerse uno mismo la pregunta acerca de cómo construimos nuestras microficciones, qué pasos atraviesa nuestra mente antes de alcanzar el constructo literario final. Cabe decir que no hay un único camino, si bien los diferentes procesos parecen guardar una serie de elementos en común. Los aforismos, greguerías, historias… pueden surgir indistintamente de varias situaciones previas, como pueda ser el visionado de una imagen (no cualquier imagen), la lectura de un poema, una greguería, un microrrelato… Pero estas premisas creativas no son suficientes. Cada uno de esos contextos simbólicos consta de partes y se relaciona con partes de otros contextos para formar conjuntamente lo que podemos llamar un campo semántico. En este sentido desarrollar un campo semántico significa descomponer un tema, una imagen, en partes significativas atómicas (palabras) o moleculares (frases). Tomemos como ejemplo el tema de los espejos. ¿Cuál es su campo semántico? Todos aquellos elementos atómicos y moleculares asociados connotativamente a dicha realidad:

1)      Elementos atómicos: luz, reflexión, azogue, cristal… Cada uno de estos términos posee a su vez connotaciones semánticas y simbólicas: La luz se asocia con la sombra (podemos entonces hablar de espejos que en la oscuridad reflejan las sombras de los objetos), la reflexión con la irreflexión (podemos hablar entonces de un espejo irreflexivo, poco inteligente y que refleja con fallas/faltas de ortografía, etc).

2)      Elementos moleculares. Son todas aquellas frases, creencias, teorías, o simbolismos compartidos colectivamente en torno a una realidad dada: Un espejo enfrente de otro produce infinitos reflejos, los vampiros no se reflejan en los espejos, romper un espejo trae mala suerte, etc. Estos elementos moleculares pueden generar nuevos contenidos culturales en conjunción con los elementos atómicos (los vampiros han creado por alquimia espejos propios que no reflejan a los humanos, etc) Como hemos visto, una vez que hemos desarrollado el campo semántico contenido en una imagen, en un poema, etc, (palabras y sus contrarios, sus respectivos campos semánticos, etc, se llega a un escenario simbólico donde debemos reconstruir dicho escenario intentando detectar en él paradojas, contradicciones, etiologías, con significado y valor literarios.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: