Juego y escritura


El juego
“La arteria central, el núcleo, el tronco cerebral de la vida creativa es el juego, no la corrección. El impulso de jugar es un instinto. Si no hay juego, no hay vida creativa. Si eres buena, no hay vida creativa, Si te sientas quietecita, no hay vida creativa. Si sólo hablas, piensas y actúas con discreción, habrá muy poco jugo creativo. Cualquier grupo, sociedad, institución u organización que anime a la mujer a denostar lo excéntrico; a recelar de lo nuevo e insólito; a evitar lo ardiente, lo vital, lo innovador; a despersonalizar lo personal, está pidiendo una cultura de mujeres muertas.”

Clarissa Pinkola Estés

 

Pensamiento

Pienso en cuatro
la noche piense en sietes y nueves
pero Dios piensa en unos.

Fazil Husnu

 

 

dibujo1 ¿Quién nos enseñó a jugar? ¿Quién nos dijo que teníamos ser creativos cuando éramos niños? ¿Hizo falta que alguien nos explicara que estábamos dentro de un territorio de ficción y que la “comidita”, los carros hechos con almohadas y los personajes que nos inventábamos, eran de “mentiras”?  Recuerdo que me gustaba un juego que se trataba de ponerle color a los números: ¿de qué color es el 1? (blanco) ¿Y el dos? (verde) A veces el tres era rojo, y el cuatro azul, pero el cinco también era azul, pero de un tono más oscuro. ¿Cuál es la lógica para jugar así?

Cuando somos adultos coleccionamos infinidad de reglar para hacer las cosas. (Y un montón todavía más grande para NO hacer las cosas). Hay  criterios que han estado de moda demasiado tiempo en la escritura de poemas  especialmente: las sensaciones y percepciones están permitidas, las abstracciones están prohibidas: los sentimientos están permitidos, los pensamientos están prohibidos. ¿Por qué? ¿Por qué los sentimientos son temas más adecuados para la poesía que los pensamientos? ¿Por qué los sabores, sonidos, y los olores son más apropiados para que se escriba sobre ellos que los números y los nombres de las figuras geométricas?

¿Por qué las flores son más pertinentes que los utensilios de cocina? ¿Qué pasaría si escribo un poema sobre el teléfono celular?

La semana pasada inicié aquí en Barcelona un taller presencial de escritura e intenté describir el método que uso en Difícil de Juglar: “Es algo que va entre el juego y la meditación”. El juego es ese permiso que nos damos para no ser elegantes, para decir barbaridades y para inventar conexiones ilógicas que además, muchas veces resultan divertidas, pero sobre todo, refrescantes.

¿Acaso no aspiramos a escribir algo fresco y auténtico en medio de tantas cosas ya dichas? Probemos con el juego.

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