Cuarta Semana


Un poema

Por: Oche Califa

Falta un poema que no quise escribir.
Falta otro poema que no pude escribir.
Falta un tercer poema que escribí y no me gustó.
Falta un cuarto poema que no me dejaron escribir otro poema, una mirada, un llamado telefónico y las ganas de dormir.
Pero me gustaría que cuando alguien abra este libro por segunda vez diga:
“Me parece que aquí falta un poema que yo leí la primera vez que lo abrí.
Seguro que arrancaron la hoja.
Ahora no recuerdo que decía… ¡Pero era hermoso!”.

Bajo la lupa

¡Qué hermoso puede ser lo que aún no hemos escrito! Sin embargo, lo que está sobre el papel, esos ejersucios nada limpios, esos primeros borradores de mierda…es lo que hay, es la realidad, es un principio. Es muy difícil ser un genio de la literatura cuando empezamos a escribir, corrijo: no es difícil, es rarísimo. Por lo general, todo comienzo es titubeante, torpe, y posiblemente desalentador.

Hace cinco año que bailo y muchos más que escribo. Al principio, no lo hacía nada bien, ¿pero quién espera gran cosa de un principiante? Lo que ayudó a mejorar es que estas actividades me gustaron tanto, pero tanto, que ser torpe no me desalentaba. Y continué, hora tras hora, no soñando, no imaginándome futuras historias que jamás escribiré, sino ejersuciándome, escribiendo pequeños relatos, aproximaciones de poemas, horas y horas de textos cronometrados.

El domingo pasado mi amigo Alex me contaba que compuso una pieza musical. “No te imaginas lo que es” me decía. “Son pocos minutos de creación y luego casi doce horas de editar cada sonido.” ¡Claro que me lo imagino! Añadámosle además toda la práctica previa antes de llegar a esos minutos de creación.

Ayer escribí mi texto cronometrado sin ninguna inspiración. Desde el principio supe que no escribiría ningún texto literario, pero pude difrutarlo. ¡Nadie va a leerlo, puedo escribir cualquier cosa! Y experimenté la libertad de expresión dentro de las limitaciones de los diez minutos y el no poder parar de escribir. Más adelante escribí un cuento, que necesitará horas de pulido artesanal, pero estoy contenta con ambos textos. Escribir por el proceso, y también por el resultado, pero sobre todo, por escribir.

Texto complementario: Enseñar lo que escribo

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Para esta semana

Propongo leer el siguiente texto y elegir una frase para iniciar cada texto cronometrado.
Como pueden leer, las frases carecen de cierta lógica, por lo que el texto está más cercano a la poesía que a la prosa. Sería interesante escribir textos experimentando con el lenguaje, logrando así un poco de prosa poética. Quien quiera ir más allá también puede probar escribir sus textos cronometrados con forma de versos o enumeraciones como el poema de Manoel de Barros.

Para palpar las intimidades del mundo es preciso saber:

a) Que el esplendor de la mañana no se abre a cuchillo,

b) El modo como las violetas preparan el día para morir,

c) Por qué será que las mariposas de bandas rojas tienen devoción por las tumbas,

d) Si el hombre que toca en la tarde su existencia en un fagot, tiene salvación,

e) Que un río que fluye entre dos jacintos lleva más ternura que un río que fluye entre dos lagartos,

f) Cómo entrar en la voz de un pez,

g) Cuál es el lado de la noche que se humedece primero.

Etc. Etc. Etc. Desaprender ocho horas al día enseña los principios.

(Manoel de Barros, ‘Didáctica de la invención’)

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One Comment on “Cuarta Semana

  1. Pingback: Taller de Escritura Cronometrada | Difícil de Juglar

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