¿Es difícil empezar?


Este mediodía fui a la Plaza del Reloj a tomar un poco de sol y en eso estaba cuando recibí un mensaje de mi hermano desde México. “Hola” le dije, “estoy en la plaza tomando sol mientras escucho la música de un clarinete” le compartí. “Aquí está amaneciendo”. Me contestó él, y me contó que estaba a punto de cosechar miel de sus abejas en la selva yucateca. Me conmovió  la sencillez de nuestros mensajes y al mismo tiempo, lo hermosos que me parecieron. Donde quiera que uno esté hay algo que contar y qué compartir. ¿Cómo hacerlo? Por suerte nuestros textos cronometrados nos ahorran la dificultad de tener que pensar en las palabras o formas más apropiadas para hacerlo…no hay tiempo. Hagámoslo de la manera más sencilla posible, como si se lo contáramos a un amigo o un hermano.

Anne Lamontt en su libro “Pájaro a pájaro” nos relata sus dificultades para empezar a escribir. La ventaja de los textos cronometrados es que nos ahorramos la primera parte de su historia. ¿Tú ya escribiste hoy? ¿Qué dificultades tienes para encontrar tiempo? ¿Haz tenido algún problema para ponerte a redactar tus textos cronometrados? ¡Cuéntanoslo en un comentario a esta entrada!

writing1

“Pero, ¿cómo?” me preguntan mis alumnos. “¿Cómo lo hago a la hora de la verdad?”.
“Te sientas”, les digo. “Intentas sentarte aproximadamente a  la misma hora todos los días, por decir algo, a las nueve de la mañana; o a las diez de la noche.  Pones papel en la máquina de escribir  o enciendes el ordenador y abres el programa correspondiente y entonces te quedas mirando fijamente durante una hora y así. Empiezas a mecerte sólo un poco al principio, hasta que acabas agitándote como un enorme niño autista. Miras al techo y luego al reloj, bostezas  y te vuelves a quedar mirando al papel. Entonces, los dedos listos sobre el teclado, empiezas a vislumbrar una imagen que se va formando en tu mente (una escena, un local, un personaje, lo que sea) y tratas de apaciguar tu  mente para poder oír lo que ese paisaje o personaje tiene que decir por encima de las otras voces que suenan en tu mente. Las otras voces son monos borrachos,  son las voces dela ansiedad, los juicios de opinión, la condenación y la culpa. También la hipocondría severa. Puede que haya una lista de cosa que tienes que hacer acechándote como la enfermera Ratched: comida que hay que sacar del congelador, citar que concertar o anular, pelo al que ponerle tenacillas. Pero tú apuntas una pistola imaginaria contra tu cabeza y te fuerzas a quedarte ahí sentado. Sientes un leve dolor en la base del cuello. Se te pasa por la mente que podría ser meninguitis. Entonces suena el teléfono y miras el techo con furia, te repones un poco y respondes cortésmente a la llamada, quizá con ligero matiz de irritación. La persona que te llama te pregunta si estás trabajando y tu le dices que sí, porque es cierto.

Y de algún modo, en medio de todo esto, despejas un claro para la voz que escribe, quitando las demás e en medio a machetazos y empiezas a componer frases. Empiezas a ensartar palabras para contar una historia como si fuesen las cuentas de un collar. Tienes unas ansias desesperadas de comunicarte, de edificar o de entretener, de preservar momentos de gracia o de gozo o de trascendencia, de dar vida a hechos reales o imaginarios. Pero no va a suceder sólo con desearlo, es una cuestión de perseverancia y fe y trabajo duro. Así que bien podrías ponerte en marcha y empezar.

5 Comments on “¿Es difícil empezar?

  1. Ha sido un desastre, no encuentro 10 min… Lo cual me parece imposible. Esperó ponerme a mano el fin de semana q estoy más tranquila.

  2. Hola Rosa, a veces el tiempo aparece, pero la concentración no. ¡Dale un empujón con tu voluntad! Si esta semana consigues hacer un texto de cinco minutos, será un importante logro fácil de repetir.

  3. Ya comenzo? Donde dejamos el escrito?

  4. Tengo tantas ideas en la cabeza pero no se como comenzar ………..

  5. Pingback: Taller de escritura cronometrada: primera semana | Difícil de Juglar

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: