Tierra en la escritura


La realidad exige…
de Wislawa Szymborska

La realidad exige
que lo digamos bien claro:
la vida sigue su curso.
Sucede así en Cannas y en Borodinó,
en los llanos de Kosovo y en Guernica.

Hay una gasolinera
en una pequeña plaza de Jericó,
hay bancos recién pintados
cerca de Bila Hora.
Las cartas van y vienen
entre Pearl Harbor y Hastings,
pasa un camión de muebles
bajo la mirada del león de Queronea
y solo un frente atmosférico amenaza
los florecientes jardines cercanos a Verdún.

Hay tanto de Todo
que lo que hay de Nada queda muy bien cubierto.
De los yates de Accio
llega la música
y en la cubierta, al sol, bailan las parejas.

Pasan siempre tantas cosas
Que seguro tienen que pasar en todas partes.
Donde hay piedra sobre piedra
hay un carro de helados
cercado por los niños.

Donde estaba Hiroshima
de nuevo está Hiroshima
y se siguen produciendo
objetos de uso cotidiano.

No le faltan encantos a este hermoso mundo
ni tampoco amaneceres
para los que merece la pena despertar.

En los campos de Macejowice
La hierba es verde,
y en la hierba, como pasa en la hierba,
la escarcha, transparente.

Quizá no haya un lugar que no haya sido un campo de batalla,
los aún recordados,
los hoy ya olvidados,
bosques de cedros y bosques de abedules,
nieves y arenas, pantanos irisados
y barrancos de negro fracaso
donde en caso de urgencia
satisfacemos ahora nuestras necesidades.

Qué moraleja sale de todo esto: parece que ninguna.
Lo que de verdad sale es la sangre que seca rápida
y siempre algunos ríos, algunas nubes.

En esos desfiladeros trágicos
el viento se lleva los sombreros,
y es inevitable:
la imagen nos da risa.

De “Fin y principio” 1993
Versión de Abel Murcia

tierra margarita

 ¿Alguien ha escrito un texto cronometrado y se descubre abordando un tema insulso? Yo lo he hecho. Me propongo escribir diez minutos y me doy cuenta que estoy escribiendo de NADA. Lo puedo hacer, el texto será una colección de frases sin significado. Tal vez me hará bien sacar todo ese caos, esa niebla de mí, pero no estoy diciendo nada que pueda servirme después para elaborar un cuento o un poema. Mucho menos para que alguien más se identifique con él.

Pasa algo muy diferente cuando abordo un tema con más peso. Algo tangible, tierra firme desde donde poder construir, o excavar Lo que de ahí resulta es siempre un buen material. Puede ser sencillo, o profundo, dramático o básico, pero siempre significa algo. Resuena en quien lo escribe y quien lo lee. Comunica.

No se puede bailar bien partiendo del aire.  Para bailar bien es necesario partir de la relación con la tierra, mientras más peso le entregue yo al suelo, el suelo me impulsa para saltar, girar, caminar con mayor cadencia.

¿Cómo lograr más “tierra” en nuestros escritos”?

Leamos otra vez el poema de Wislawa Szymborska. ¿Qué hace ella para tocar tierra?

1.Menciona lugares concretos
2.Hace referencia a situaciones cotidianas
3. Nos acerca a todo ello con un lenguaje sencillo

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