Soñaba con escribir…


Soñaba con escribir, estudié la licenciatura en literatura por eso, tal vez eso me daría las herramientas….no dudo que me haya dado una formación útil, pero no me ayudó a escribir. (Eso sí, leí un montón).  Hace cinco años dejé mi trabajo de profesora de redacción en una escuela preparatoria muy buena en Mérida, México. Lo hice porque quería dedicarme a escribir. A pesar de lo mucho que me satisfacía la docencia, cuando vi que mis jóvenes alumnos estaban ganando concursos de escritura e incluso publicando sus primeros trabajos, supe que debía dejar de revisar faltas de ortografía y ponerme a escribir en serio. No sabía por dónde empezar. Entonces pasaron dos cosas:

1. Descubrí los textos cronometrados
2. Conocí las ventajas de Internet

Con los textos cronometrados según la metodología de Natalie Goldberg, mi escritura cobró vida y color y una vitalidad que yo sabía que estaba ahí, pero no tenía idea de cómo plasmarla en letras. También surgió la motivación de reunirme con amigos que amaban la escritura para ponernos a escribir: Álvaro, Adriana, Ana Paola, Camilo. Álvaro me dijo que existían plataformas en Internet para publicar textos breves, pero fue Ikal quien me dijo: Twitter es como escribir avioncitos de papel y tirarlos al viento. Abrí una cuenta y empecé con las microficciones. ¡Era tan divertido y estimulante! Conocí escritores de otras partes del mundo que estaban compartiendo generosamente su investigación y sus ensayos literarios a través de Twitter y Facebook. Fue una estimulante época de creación y recreación comunitaria.

Sin embargo ese entusiasmo inicial se fue apagando en la medida que me empezaban a inquietar dos cuestiones. Por un lado, estaba practicando ( y sigo practicando) diariamente la escritura a mano con los textos cronometrados, pero… era como ensayar para hacer una carrera que nunca corría. Por otro lado en Twitter estaba escribiendo pequeñas semillas que prometían plantas más grandes que, sin embargo, no me dedicaba a hacer crecer. Sabía que las ideas estaban ahí, pero había que trabajar en ellas. En los últimos dos años escribí un poemario, una colección de cuentos filosóficos para niños, el libro de ejercicios de escritura creativa, acabo de terminar el primer borrador de una novela y estoy a la mitad de otro poemario para niños.

En todo el proceso muchas veces me he sentido distraída o bloqueada,  poco inspirada o poco comprometida con la escritura. Pero han sido más las veces que he disfrutado y renovado mi práctica de la escritura todos los días junto al té verde de la mañana. Tantas las veces que he sonreído al ver cómo, una vez más, surge el milagro de un poema. He sido muy feliz al recopilar, revisar y revisar y revisar el libro de ejercicios de escritura creativa, uno de mis hijos favoritos. La satisfacción más grande es la de tomar el primer borrador de cualquier cosa que haya escrito y dedicarme a pulirlo con las herramientas que desde hace tantos años ejercito. Me siento agradecida de seguir contando con mis colegas literarios para ayudarme con todas las tareas, que son muchas y variadas, de dar a luz un libro hecho y derecho, o ligeramente torcido, pero siempre hermoso a mis ojos.

El hábito de escribir es un curso online que surge de todas estas experiencias. ¿Cuáles son las trampas, los atajos, las motivaciones, los ejercicios abdominales para perseverar en la práctica de la escritura? ¿Qué hay que adquirir, cómo ponerlo en práctica, cómo revisar, cómo hacerlo satisfactorio? Me entusiasma compartirlo y ver que también tu escritura se transforma. ¿Vamos a ello?
hábitoenero 2015

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