Creando un entorno para tu hábito


Escribir es más fácil y más disfrutable conforme escribo más, y escribo más cuando estoy conectada con mis colegas escritores, cuando leo sobre escritura, cuando me inspira un buen libro y cuando percibo la realidad cotidiana tomando notas para futuros textos. Es un ámbito en el cual es fácil continuar escribiendo. Un entorno favorable a la escritura. Leo Batuta, en su libro El Gran Libro de los Hábitos Zen, nos comparte sus ideas para crear un entorno favorable al hábito que queremos instaurar en nuestras vidas. 

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Imaginemos que vas a cambiar de dieta, que pasarás de comer papas fritas, hamburguesas, sándwiches de pollo, tacos de carne con un revestimiento de doritos, a comer frutas, verduras, frijoles, nueces y granos enteros.

¿Suena fácil?

Pero luego resulta que cuando estás estresado y cansado después de un largo día de reuniones y de forma obsesiva te pones a ver tu Facebook, pierdes un poco tu fuerza de voluntad y alargas la mano para tirar del aperitivo más fácil de conseguir.

Entonces será cuando tus compañeros de trabajo o familiares aparezcan con magdalenas o galletas y “sólo por esta vez” no podrás resistir la tentación y te pondrás a engullirlas.

Los viejos hábitos son difíciles de abandonar por muchas razones, pero el entorno es uno de los más grandes. Si modificas tu ambiente será más fácil adquirir nuevos hábitos.

¿Cómo cambiar el entorno? Aquí algunas ideas:

1. Comparte con gente que está intentando o ha logrado el hábito que quieres conseguir.
2. Únete a una comunidad de apoyo online que esté haciendo las cosas que quieres hacer.
3. Lee blogs y libros que te inspiren a realizar el hábito.
4. Ten recordatorios a tu alrededor.
5. Desarrolla un mantra, y ponlo en tu ordenador y tu teléfono.
6. Pídele a las personas que te rodean que te lo recuerden.
7. Crea un desafío público para ti mismo, lánzalo en las redes sociales, que todo el mundo lo sepa.
8. Ten un compañero de hábito que te informe cada día de sus adelantos o problemas, haz tú lo mismo.
9. Escribe en tu blog sobre ello todos los días.

Las posibilidades son infinitas pero probando una o dos ideas a la vez puedes crear un entorno que funcione para ti. Si no funciona, modifica tu entorno otra vez, sigue haciéndolo hasta que el hábito se fije.

Si necesitas más responsabilidad, pon en marcha un desafío, si estás cediendo a la tentación, elimínala, si sigues olvidándote de las cosas, ponte recordatorios o intenta que alguien te ayude. No hay excusas, sólo un entorno que espera ser cambiado.

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