Microhistorias de recetario

(…) hoy les compartiré un recurso de calistenia muy socorrido en la comunidad ludópata titeril: Escribir con receta. Y no hablo de receta médica. (Poco saben los médicos de literatura, y casi todos tienen una caligrafía tan atroz que parece que les falta pulgar, índice y cordial.) Hablo, más bien, de receta de cocina. ¿Les suena?