Los nervios de puntas entran en la habitación, para despeinarnos cuando menos lo esperamos.
Amoroso, cava la tumba en donde anhela que por fin durmamos juntos.
Planta enredadora y enredada, la plantaste con tus ojos y no duda en devolverte la mirada.
La lluvia derrama sus lágrimas sobre el árbol, rompiéndole algo más que el corazón.
¡No me des alas! rogó la oruga, el ave entonces la soltó desde lo alto.
Prende tu luz, como un alfiler, a mis párpados rotos.
Esa piedra no es más que un gato petrificado: la dignidad intacta, la aparente indiferencia, el ataque latente.
Cada piedra esconde una profecía. Quienes intentan descifrarla lo logran después de muchos años, ya inmóviles, endurecidos.
La luna llena siempre es una hoja en blanco, aunque se haya escrito tanto sobre ella.
Hoy que eres arena, juego a hacer castillos en el aire.
1Zilniya - Ecologismo Literario - Microversos
wrote on 7 December 2009 at 14:20
Me ha encantado este:
“Esa piedra no es más que un gato petrificado: la dignidad intacta, la aparente indiferencia, el ataque latente”.
Miau! =^o^=