“Los niños tienen mucha imaginación” Solemos decir, y sí, la tienen, al igual que nosotros, sólo que ellos la usan para cosas mucho más encantadoras y gozosas: hablar con los gatos como si éstos fueran viejos amigos, alegrar con una danza desenfadada a la nueva planta que llegó a casa marchita; alejar el miedo con letreros imaginarios que dicen: “Lo que buscas está a mil kilómetros hacia ahí –>”

El mundo de los pequeños está lleno de prosopopeyas.  Una prosopopeya es la figura de lenguaje que confiere a animales, objetos y a conceptos abstractos características o acciones exclusivamente humanas.

Ejemplos:

Animal: El gato medita en la ventana.

Objeto: El ojo de la cerradura parpadea, asombrado.

Concepto abstracto: El odio que titirita en su mirada fría.

¿Qué tal si hacemos un poema para describir un momento del día usando los tres tipos de prosopopeya: animal, objeto, concepto abstracto? Podría quedar algo así:

Esta mañana las hojas secas bailan
y me saludan
desde la ventana.
La taza de café se ruboriza
como si nunca antes la hubiera yo besado.
Un miedo del pasado
que estaba de visita

ha quedado doblado entre las sábanas
mientras mi alegría y yo nos vamos
doblándonos de la risa.

Y recuerda: estos son ejersucios, ensayos, borradores. Disfruta mientras creas sin presiones, y si te gustó el resultado, pegálo en el refri y compártenoslo.

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