Escritura como movimiento, como camino
Carmen María | June 25, 2010 | 10:43 am

por María Teresa Andruetto

Texto de la ponencia presentada por la autora en el I Congreso Internacional de Literatura Infantil y Juvenil organizado por el Centro de Propagación de Literatura Infantil y Juvenil (Ce.Pro.Pa.L.I.J.), de la Universidad Nacional del Comahue (Cipolletti, provincia de Río Negro, setiembre de 2001).

Cuál es el lugar de un escritor. Si lugar
significa influencia, importancia práctica,
el arte no ocupa ningún lugar. Utopía
significa precisamente eso: no lugar,
ningún lugar. Un escritor no es sólo un
señor que publica libros y firma contratos
y aparece en televisión. Un escritor es,
un hombre que establece su lugar
en la utopía.
Abelardo Castillo

Entre los africanos, cuando un narrador llega al final de un cuento, pone su palma en el suelo y dice: aquí dejo mi historia para que otro la lleve. Cada final es un comienzo, una historia que nace otra vez, un nuevo libro. Así se abrazan quien habla y quien escucha, en un juego que siempre recomienza y que tiene como principio conductor, el deseo de encontrarnos alguna vez completos en las palabras que leemos o escribimos, encontrar eso que somos y que con palabras se construye. Para escribir una y otra vez lo que nos falta, la escritura nos conduce a través del lenguaje, como si el lenguaje fuera —lo es— un camino que nos llevara a nosotros mismos.

Escritura entonces como movimiento, como camino para quien escribe y para quien lee. Camino, migración de un sitio a otro.

Hija de un partisano que llegó desde Italia a la Argentina después de la Segunda Guerra Mundial y mujer de un hombre que debió asilarse en un país europeo durante la pasada dictadura, me fueron narrados con persistencia los cuentos y las cuentas del desarraigo, los costos de pasar de una cultura a otra, de un mundo a otro. Volverse adulto es también haber migrado. Y la migración misma, esa zona de pasajero en tránsito, ese tiempo que hemos dado en llamar adolescencia.

Cuando yo era chica
los corredores eran largos
las mesas altas
las camas enormes.
La cuchara no cabía
en mi boca
y el tazón de sopa
era siempre más hondo
que el hambre.
Cuando yo era chica
sólo gigantes vivían
allá en mi casa
menos mi hermano y yo
que éramos gente grande
venida de Lilliput.

Migrar de un mundo a otro y adolecer, vivir lleno de faltas en el tránsito. Abandonos precarios, de frase en frase, de sitio en sitio, con la mano extendida a un otro que preste su voz y haga que lo escrito viva. El camino que trazamos sobre la página es el viaje de un deseo: palabra conquistada y a la vez mano extendida, ruego, invitación, pérdida brutal de la palabra.

El que migra, y toda escritura es migración, va hacia un habla que jamás le será dada. De esa pérdida se forma el escribir Falta y no otra cosa es lo que tenemos al comienzo de cada proyecto. Se escribe porque no se sabe, no se comprende. Se escribe para confirmar una y otra vez que no se sabe, que no se comprende. Quien escribe busca una forma para eso que no tiene forma y que por eso es incomprensible, busca un continente para un contenido que siempre se desborda. Y lo que encuentra es una voz apenas, susurro de lo que no se sabe decir, de lo que no se puede decir, de lo que nadie enseña a decir.

¿Por qué escribir entonces en busca de lo que se nos está negado? Para un buscador de oro, el placer está en buscar. Un escritor es un buscador cuyo placer más puro es encontrar entre miles de palabras, las palabras. Esa es la única explicación que he encontrado para mí a lo largo de los años. Cuando dejamos de buscar, cuando se pacifica la relación con el lenguaje, éste deja de decir nuestra falta, eso que nos largó al camino de la escritura. Deja de decir y de decirnos; se vuelve contra nosotros.

¿Un escritor domina las palabras? Más bien se podría decir que un escritor tiene problemas con las palabras, que las ha convertido en su problema. Encuentro y pérdida permanente, palabras bailando en una boca muda. Así, como quien no puede pero de igual modo lo intenta, el escritor escribe el deseo del otro.

Toda escritura es experimental, ya que constituye, si es genuina, una exploración intensa de la palabra y una experiencia profunda en el seno de uno mismo. La verdadera originalidad, es una huida de la repetición de uno mismo, de la copia de uno mismo; y consiste en entender cada proyecto de escritura como una exploración nueva (nueva para uno, quiero decir) en el seno de la palabra, como una intensificación de la experiencia, porque se escribe contra la lengua, contra lo lingüísticamente correcto, contra lo políticamente correcto, se escribe contra todo y sobre todo contra nosotros mismos, violentando el lenguaje y violentándonos, buscando la salida de eso que somos en las rajas que se producen entre una palabra y otra, buscando aquello que entre una frase y otra, en esa grieta que no es silencio ni voz, aparece .

¿Inventar o descubrir?. Mirar sobre todo. Mirar con intensidad para dar cuenta de lo que se mira, porque la escritura (como la lectura) depende del mundo que se haya contemplado y de la forma sutil en que se ha incorporado la experiencia para percibir la complejidad y el intrincamiento de la apariencia. Porque el arte es un método de conocimiento, una forma de penetrar en el mundo y encontrar el sitio que nos corresponde en él.

¿Apenas si tenemos una frase? Puede ser suficiente para tirar del hilo, para empezar a devanar la historia. Fragmentos, meandros, derivaciones en las que un testimonio se pierde, y entre esos meandros alguien dice la palabra de un comienzo. A veces no hay ni tan siquiera eso y entonces la escritura se evidencia en su condición de pura espera del otro, lenguaje narrando el vacío del otro, boca que espera una escucha, letra ofrecida a los ojos de un lector.

Corregir un texto es un trabajo espiritual, una empresa de rectificación de uno mismo, decía Paul Valery. Corregir entonces para liberarnos de lo adecuado y de lo correcto, de la mimetización con los autores más exitosos, de lo que se vende, de lo que quiere la escuela, de la necesidad de parecer escritores, del deseo de ser inteligentes o informados o… Liberarnos en fin de tantos lastres, para encontrar en algún momento, si se persiste y si se es afortunado, esa moneda de oro que es la vida. Hay sí, una ética de las formas: eso es en su sentido más puro una estética. Trabajar encarnizadamente la forma para que se ajuste al movimiento que traza la vida. Escribir más allá o más acá de las exigencias del mercado. Abrir siempre nuevos espacios personales, exploraciones nuevas de escritura y de lectura. Escribir para el encuentro verdadero con un lector. Escribir siempre para lectores únicos, para decenas o centenas o millares de lectores únicos. Trabajar sobre todo contra la repetición de uno mismo, contra la mercantilización del deseo, contra el vaciamiento de las formas, desde la permanente búsqueda, desde el movimiento permanente, desde el constante desacomodo, aunque se nos haga a menudo cuesta arriba. Escribir en fin para el lector que quisiéramos ser, para un lector que en lo más íntimo de nosotros respetamos más allá de su condición y de su edad, un lector siempre más grande y más intenso que nosotros mismos. Escribir por puro afán de exploración, por el solo deseo de transitar nuestras reservas salvajes. Escribir para buscar, abiertos siempre al descubrimiento, al riesgo, a la sorpresa. Escribir sin miedo a las expulsiones del palacio, ni a las expulsiones del templo, cualesquiera sean los palacios y los templos de turno. Sin miedo al abandono de los lectores, ni al de las editoriales. Sin miedo a quedar fuera de la escuela o del mercado. Sin miedo, en fin. Escribir lejos de la repetición de lo exitoso, producido por los otros o por nosotros. Cuidarnos de todo y, sobre todo, cuidarnos de nosotros mismos. Prescindir de todo lo que no sea el camino. Ser siempre el caminante, el que todavía no ha llegado a destino, el pasajero en tránsito, el que atraviesa la reserva, el buscador de oro, para que la escritura acaso alguna vez sea. Para que alguna vez, tal vez, dibuje un texto y lo haga florecer como un árbol.

¿Para qué escribir, para qué leer, para qué contar, para qué elegir un buen libro en medio del hambre y las calamidades? Escribir para que lo escrito sea abrigo, espera, escucha del otro. Porque la literatura es todavía esa metáfora de la vida que sigue reuniendo a quien dice y quien escucha en un espacio común, para participar de un misterio, para hacer que nazca una historia que al menos por un momento nos cure de palabra, recoja nuestros pedazos, acople nuestras partes dispersas, traspase nuestras zonas más inhóspitas, para decirnos que en lo oscuro también está la luz, para mostrarnos que todo en el mundo, hasta lo más miserable, tiene su destello.

Como aquel pintor de la antigua Corea, de quien se dice que pintaba árboles que los pájaros confundían con verdaderos.

Cómo escriben los que escriben
Carmen María | June 24, 2010 | 8:41 am
Cómo escriben los que escriben Trucos, secretos, cábalas y manías de Brizuela, Caparrós, Castillo, Coelho, De Santis, Fogwill, Heker, Pauls y Piñeiro. Además, las distintas estrategias: los que planean y los que improvisan

lanacion.com | ADN Cultura | S�bado 12 de junio de 2010

La nota del laúd
Carmen María | June 22, 2010 | 2:30 pm
El escritor, muchas veces, es como un caballo de carreras que ha perdido su jinete y ya no sabe porque está corriendo ni dónde está la meta y, sin embargo, se le exige seguir corriendo aunque no sepa ni hacia dónde ni por qué razón.

Antonio Gala

¿Revisar otra vez?
Carmen María | June 18, 2010 | 8:30 am

Crear, como todos sabemos, es apasionante, vertiginoso y muchas veces descuidado. Sé que no todos somos así, pero a mí me pasa que me emociono cuando escribo y publico casi inmediatamente. Sin embargo tengo algo así como una alarma interior que me hace leer mi texto una y otra vez intentando detectar posibles errores. Pero esta revisión va más allá de detectar los errores, se centra en lo que estoy comunicando: intento leerme con otros ojos, para ver si realmente mi escrito expresa lo que yo quiero decir.

La ortografía y la sintaxis son muy importantes en los textos académicos y de divulgación, ¡pero lo son todavía más en los textos literarios! Un cuento breve, por ejemplo, puede perder todo el significado que quiso darle su autor, por una sola coma que sobre o que falte. Así es como naufragan muchas buenas ideas y se pierden en el mar de la mediocridad infinidad de textos.

¿Quieres dar un salto hacia adelante en la calidad de tu escritura? Revisa una vez más tus escritos. Aquí te proporciono una lista de aquello que vale la pena repasar.

• ¿He usado palabras vagas o he escrito oraciones ilógicas?
• ¿En algunos párrafos las oraciones necesitan más variedad?
• ¿Hay algún diálogo torpe o difícil de leer?
• ¿He acelerado convenientemente el ritmo en algunas partes de la historia?
• ¿Repito más de dos veces la misma palabra en un párrafo?
• ¿Están mis párrafos convenientemente separados por sangrías o espacios en blanco?

¿Cuáles son las estrategias que mejor te funcionan a la hora de revisar tus escritos? ¿Nos las compartes?

Agua, aire, fuego, tierra
Carmen María | June 6, 2010 | 7:10 am

Una comparación es una figura literaria muy sencilla: consiste en mostrar la semejanza entre un objeto y otro, mencionando lo que tienen en común y usando un nexo que generalmente es la palabra como, pero pueden usarse también igual, semejante, cual, parecido

Por ejemplo:

Tu cabello oscuro como la noche.

Establece la semejanza entre el cabello y la noche.

Menciona qué los hace parecidos: lo oscuro de ambos.

Y usa el nexo como.

El gran reto de las comparaciones es no hacerlas tan obvias. Muchos “lugares comunes” nacen de la obviedad con la que se usa esta figura de lenguaje: “tus ojos brillantes como estrellas” o “eran besos rojos como la sangre”. ¿Podremos encontrar formas nuevas y originales para hacer nuestras comparaciones?

¿Qué les parece si trabajamos con los cuatro elementos? ¿Qué podemos comparar con el fuego, el agua, el aire y la tierra? ¿Con qué podemos comparar estos elementos para explicarlos mejor?

Sugiero juglemos con los siguientes pies, pero cada quién puede idear su propia forma de escribir sobre los cuatro elementos.

El fuego es como..

…como el aire.

El agua es como…

…como la tierra.

Cazando los sueños de Mauricio Roverssi
Carmen María | June 2, 2010 | 8:31 am

Mauricio Roverssi es un joven escritor de Costa Rica, que nos atrapa regularme son las telarañas de letras que tiende en su blog Cazando Sueños. Desde que iniciamos el proyecto de Difícil de Juglar, ha colaborado asiduamente con nosotros, sorprendiéndonos con la sensibilidad de su poesía y el ingenio de sus juegos de palabras. En este post nos cuenta sobre su inspiración, sus lecturas favoritas y por supuesto, sobre sus sueños.

Mi gusto por la escritura nació como mi pasión para la lectura. De niño devoraba cada libro de la biblioteca de mi casa. Recuerdo que en esos días mi sueño era ser un bibliotecario. Claro, en mi cabeza infantil pensaba que si trabajaba en una biblioteca iba a poder leer los libros que quisiera. Hasta recuerdo que hice un catálogo y les puse etiquetas como en las bibliotecas.

Empecé a escribir poesía, aunque siendo sincero, nunca fui muy aficionado a la lectura de poemas. Creo que me incliné por la poesía por la su estilo libre y juguetón. Me gusta jugar con las palabras. Mis influencias son más del lado de la ciencia ficción y de la fantasía, y me gusta más aventurarme a cuentos fantásticos o lugares mágicos.

Trato de aprovechar la inspiración den cualquier momento. Desde lo que dice la gente en el bus, pinturas en una galería de arte, historias de mi familia, hasta lo que puedo leer en un blog o un buen libro. Generalmente una idea me lleva a otra por alguna conexión no necesariamente obvia.

Satisfacciones y dificultades al escribir

Mis mayores satisfacciones al escribir es leer los hijos e hijas que se generan de la escritura, y al ver que no son perfectos, pero humildes, me genera una alegría y satisfacción que no encuentro en otras actividades. Pero sobre todo, el poder encantar a alguien con lo que se escribe, que una persona se sienta identificada con tu historia o que solo te digan: “sin palabras”. Cuando uno aprende a escribir para otros, para que otros disfruten, la escritura se vuelve una forma de encontrarnos y relacionarnos con los otros.

Las dificultades que me he encontrado escribiendo son: falta de Confianza en mí mismo, pero sobre todo, falta de técnica. Me gustaría tener más disciplina, pero como voy por el mundo cazando ideas, creo que mi estilo es más de atrapar las ideas cuando llegan y no dejarlas ir.

Lecturas y autores favoritos

Soy una persona que lee mucho. Cuando me gusta un autor, estilo o tema, suelo leer mucho de él. Recuerdo que en mi época de juventud leí mucho a Gabriel García Márquez y sus contemporáneos latinoamericanos. Después descubrí a Tolkien antes del boom de las películas de El Señor de los Anillos y me encantó su estilo barroco de descripciones minuciosas y perfeccionistas. De él he tratado de leer todas sus obras. Así puedo seguir mucho, pero en general me gustan las novelas grandes, buenas y que no se me acaben rápido y conocer la mayoría de aspectos de un autor.

Me gustan los autores que elaboran todo una cosmología dentro de su obra y que interconectan sus libros de alguna u otra forma, con intención o no.

Isacc Asimov  su visión futurística de conquista del universo en Fundación.Los 7 libros de The Dark Tower de Stephen King, y todas sus obras anteriores o posteriores que se entrecruzan en algún elemento con esta obra central.Terry Prachet y su MundoDisco, su forma de escribir sarcástica hasta con sus mismo personajes.Usurula K.  LeGuin y sus sagas de Terramar que explora la redención y la búsqueda de identidad del ser humano. Neil Gaiman y sus novelas gráficas de The Sandman, su forma de escribir tan innovadora, tomando los mitos y dioses de antaño y colocándolos de nuevo entre nosotros, con todo lo que eso implica.

Espero haber avanzar en mi escritura cada día un poco más, con historias un poco más complejas y desarrolladas. ¿Y quien no sueña con publicar? Espero poder hacerlo algún día.

La nota del laúd
Carmen María | June 1, 2010 | 8:55 am
Escribo: eso es todo. Escribo conforme voy viviendo. Escribo como parte de mi economía natural. Después, las cuartillas se clasifican en libros, imponiéndoles un orden objetivo, impersonal, artístico, o sea artificial. Pero el trabajo mana de mí en un flujo no diferenciado y continuo.

Alfonso Reyes

Enlaces para juglar mejor
Carmen María | May 25, 2010 | 4:05 pm

No podemos dejar fluir las manos sobre el teclado, o la pluma sobre el papel si estamos de un lado a otro de la casa, de la oficina, de la calle, ¿no es cierto? Algo que a mí me hace tener la confianza de que puedo estar más de quince minutos dedicada a la escritura, es tener a la mano lo que voy a necesitar: libros, agua, pañuelos desechables, mis lápices de cera ( galletitas) un diccionario,  música y por supuesto, Internet.

Pero para que internet sea un apoyo y no una distracción, qué mejor que tener a mano los enlaces, las páginas que me brindan apoyo, y alejar de mí las que me causan distracción.  Para ello, el blog Difícil de Juglar ha reunido, en su columna de la derecha, una serie de “Recursos para juglar” que recomendaré aquí de forma más detallada:

El blog de lengua es una página que resuelve dudas que nos pueden asaltar a menudo mientras escribimos: ¿cuál es la forma correcta, excarbar o excavar? También explica cuentiones como los acentos diacríticos (tú o tu) y abunda sobre el origen de algunos vocablos.

Un diccionario de sinónimos y antónimos nunca está de más. A mí me ayuda sobre todo cuando trabajo en correción de estilo, o tengo que revisar alguna tesis. ¿Con qué palabras puedo substituir la repetida expresión “se observa” en una investigación de docientas páginas?

Tinta al sol es un blog en donde se puede encontrar desde reflexiones sobre la escritura, hasta investigaciones sobre el software para escritores.

Para desatar la inspiración yo suelo acudir principalmente a dos fuentes:

Ficcionario: Contiene lo mejor en cuanto a juegos de palabras en version brevísima, minificciones y haikus.

A media voz: Poesía en cantidad y calidad. Todos los día entro a leer a un autor distinto, y hago muchos descubrimientos que me enseñan e inspiran.

Y por último, este sitio que nos puede ayudar a concentrarnos mejor en nuestra labor de escritores:

keepMeOut ¿Quieres que algo se encarge de manterte lejos de twitter y facebook mientras escribes? Esta parece ser la solución.

Pies para volar
Lúdico Jiménez de Atar | May 21, 2010 | 4:19 pm

A los títeres jugletones como yo, nos gusta jugar a completar y tergiversar lo que otras personas dicen, pero de ningún modo lo hacemos para fastidiar a nadie. Nos gusta este jueglito  porque lo que otros dicen o escriben siempre da pie a que nuestra imaginación vuele, y como los títeres de guiñol no tenemos pies, pues ¿qué mejor que usar los de los otros? Eso me lleva a preguntarme: ¿la imaginación necesita pies para volar? ¿Acaso no únicamente precisa de alas? Yo creo que sí son necesarios los pies, pues de lo contrario ¿cómo despegar? ¿Cómo poner volver a tocar tierra para poner por escrito lo que construimos en el aire?

Los pies o “inicios” dados en los ejersucios literarios, son un excelente pre-texto para que nos fijemos en las palabras.Las palabras son mágicas, pero no siempre nos detenemos a saborear o descubrir su magia.  ¿Te animas a degustar estos tentempiés juglados en twitter y a inspirarte para  continuar?

Escribía historias invisibles, pero sin éxito. Sus ideas eran tan transparentes que nadie se dio cuenta. (@Yuanliao)

Escribía historias invisibles con personajes transparentes. (@Otramaria)

Detestaba tanto a los críticos, que les escribía historias invisibles. (@Jimeneydas)

Escribía historias invisibles, de esas que se leen con los ojos del alma, nunca con los del cuerpo; perceptibles solo al lector curioso y juguetón… (@Amareto)

Escribía historias invisibles para lectores con prisa. (@Juanlumora)

Escribía historias invisibles de humor que se convirtieron en terror: para leerlas, se arrancaron los ojos. (@Yuanliao)

Sus historias invisibles tuvieron tanto éxito que se llevaron al cine. Todos disfrutábamos durante horas frente a la pantalla en blanco. (2Javi_dice)

Escribía historias invisibles, alegremente aceptadas en el país de aquí no pasa nada. Todo era perfecto! ¿Qué podría delatar a las verdades? (@vv74)

Escribía historias invisibles, nadie lo supo nunca. (@oneeyedman)

Escribía historias invisibles que se perdían cuando no recordaba dónde las había dejado. (@Soybelisa).

Escribía historias invisibles, paulatinament invis bl N d o g í e a . N . N a. (@Iulius)

Escribía historias invisibles que hablaban de fantasmas. (@cosechadel66)

Escribía historias invisibles con la tinta de sus manos agotadas y tristes; las historias que serían su historia. (@Cosettex)

Escribía historias invisibles para ojos sordos.(@tintaalsol)

Escribía historias invisibles, no era raro que se atormentara cuando no lograba ver el final. (2otramaria)

Escribía historias invisibles para quienes no eran capaces de ver la alegría en su vida. (@Monfor)

Escribía historias invisibles mientras notas fantasmas le entristecían el alma. Todo estaba listo para entrar en el abismo. (@vv74)

Escribía historias invisibles. Tenía el escritorio lleno de hojas en blanco. (@Juanlumora)

Escribiría historias invisibles, nunca antes vistas…ni después. ( @supergrillo).

¡A juglar se ha dicho!
Carmen María | May 15, 2010 | 12:30 am

“No confío en lo que escribo, tengo miedo de publicar…”

“Intentar escribir frente a la hoja en blanco se ha convertido en un suplicio…”

“Tengo muchas ideas y no sé cómo llevarlas a la escritura…”

“No sé cómo organizar el material para darle sentido a mis ideas…”

¿Quieres recuperar el placer de la escritura como expresión y comunicación?

¿Lograr hacer de la escritura un hábito productivo, ya sea en el ámbito profesional, artístico o de realización personal?

¿Tener una relación fluida, lúdica y cercana con el lenguaje?

¿Liberar recursos expresivos propios?

Curso taller en línea:

Estrategias y herramientas para impulsar la escritura

Un curso que, de  manera lúdica, y amable te inspirará, orientará y proporcionará las herramientas para que desarrolles tu estilo propio creativo y lo disfrutes compartiéndolo en comunidad, a fin de crecer y beneficiarte con la práctica de la escritura.

Un curso que por primera vez se ofrece por Internet de manera personalizada,  acercando a toda persona interesada, sea cual sea su experiencia, las innovaciones pedagógicas de la escritora y docente Carmen María Hergos y su taller de Escritura Creativa Difícil de Juglar.

El curso es práctico y consta de tres módulos, de cuatro sesiones cada uno.

Sesiones:

  1. Alzando el vuelo: Arranque y mantenimiento del hábito de escribir. Las reglas prácticas de la escritura. Hábitos y desórdenes de quienes escriben.
  2. La escritura creativa: Estilo personal: goce estético, expresión, comunicación.
  3. Autocensura, motivación, crecimiento. Los principales enemigos de escribir y publicar, y cómo lidiar con ellos.
  4. Las ideas para escribir: Imaginario personal: los recuerdos, los sueños, los deseos y los intereses. El temperamento individual que define los temas de nuestros escritos.
  5. Lenguaje literario I La materia prima de la escritura: las palabras y sus posibilidades.
  6. Lenguaje literario II Claves del color en  la escritura: frases y estructuras.
  7. La narración I Descubriendo los relatos que viven en nosotros.
  8. La narración II. Desarrollo y artesanía del relato. (microficción, minificción, cuento largo).
  9. Escritura expositiva: Condiciones lógicas para la escritura eficaz. (O cómo hacer textos que inviten a ser leídos).
  10. Todo el mundo puede escribir un blog. (Dos sesiones) Estrategias para hacer de tu blog un punto de despegue a tu carrera como escritor/escritora. (y no todo lo contrario).
  11. Del día a día, y del futuro: Estrategias para perseverar y proyectar tu escritura: concursos y publicaciones.


Requisitos técnicos

Para la realización del curso los participantes deben disponer de:

  • Equipo con conexión a Internet (preferiblemente banda ancha), Navegador Web: Internet Explorer, Mozilla Firefox, o similar
  • Dirección de correo electrónico válida
  • Conocimiento y manejo de dichas herramientas informáticas a nivel de usuario

Metodología

  1. Cada Sesión de trabajo consta de:

a) un texto literario inspirador.

b) una serie de tareas que están destinadas a trabajar los contenidos específicos que sean coherentes con ese texto.

c) una sencilla lección teórica que hace de puente entre la lectura y la escritura.

1. Entre las actividades propuestas, siempre habrá alguna destinada a lectura y degustación del texto y alguna destinada a la escritura de un texto creativo.

2. Los trabajos son individuales, pero algunos se harán en conjunto de manera participativa.

3. Personalmente  comentaré los trabajos de cada uno, y publicaré, junto a estos comentarios la segunda parte de la lección teórica y la nueva propuesta de trabajo.

4. Todas las respuestas y comentarios serán visibles por los participantes.

5. El grupo se podrá comunicar conmigo a través del correo electrónico.

6. En la página del curso habrá, además, un apartado de Documentos, donde publicaré los textos necesarios para el seguimiento adecuado del curso.


Para inscribirte en el curso e informarte sobre la sencilla forma de pago, da click aquí.

¡A juglar se ha dicho!